Noriega: ¿no será que ya es suficiente con el tiempo que estuvo en la cárcel?

De regreso a Panamá. Viejo y derrotado.

En un diciembre como este hace 22 años, Estados Unidos invadió Panamá. Mucho del poderoso y sofisticado arsenal militar de la primera potencia del mundo fue utilizado para derrocar a un belicoso general panameño que de la misma manera que desafiaba a Washington así reprimía a su población. Un par de semanas después, el militar se entregó y fue llevado como prisionero de guerra a territorio estadounidense.

Manuel Antonio Noriega, el uniformado en mención, hoy un hombre mayor de 77 años, enfermo y sin la bravura y el poder de antes regresará este domingo por primera vez a su natal Panamá. Noriega estuvo más de veinte años preso en Estados Unidos condenado por cargos de tráfico de drogas. En el 2011 Noriega fue extraditado a Francia bajo acusaciones de lavado de dinero. En Panamá es acusado de haber mandado a matar a varios de sus opositores políticos.

El otrora todo poderoso general.

El Noriega que uno ha visto en los últimos años en las pocas imágenes que se han hecho públicas de él ha sido el de un tranquilo prisionero en una cárcel de alta seguridad estadounidense. Un Noriega que no tenía nada que ver con aquel militar de antes de la invasión estadounidense, el que bien de guayabera o de traje verde camuflado era presencia habitual en los noticieros de televisión atacando a la oposición panameña y al gobierno de George H.W. Bush (padre). Es este Noriega, viejo y derrotado, convertido en “cristiano” en la carcel el que vuelve ahora a Panamá.

El gobierno conservador panameño ha hecho todo lo posible por extraditar a Noriega de Francia y ciertamente lo consiguió. En términos legales el argumento jurídico es tan sólido como una roca: hay casos abiertos en Panamá contra el ex general y aunque viejo y enfermo debe responder por ellos. Y aun peor, a diferencia de los casos en Estados Unidos y Francia que tuvieron que ver con drogas y dinero, los de Panamá son crímenes que se cometieron contra figuras de la oposición panameña. El más conocido, el del médico Hugo Spadafora, asesinado en 1985.


Según una comisión de la verdad que investigó lo sucedido durante los seis años de Noriega en el poder -1983-1986-, en ese periodo hubieron 110 casos de asesinatos y desapariciones forzosas. En una frase, más que suficiente para que se le juzgue. Noriega por su parte, ha dicho dentro de lo poco que ha hablado tanto en Estados Unidos como en Francia, que está listo para defender su inocencia ante la justicia panameña.

No obstante que uno está de acuerdo con estos parámetros de la justicia panameña, o aun más, que es de la opinión que los gobernantes que han cometido violaciones a los derechos humanos (Pinochet y compañía) deben de responder por sus crímenes, hay algo que no cuadra en este caso de Noriega. Por fin, el individuo ya estuvo preso por más de dos décadas. Tiempo suficiente, diría alguien, para considerar que Noriega ha pagado su deuda con la sociedad y la justicia.

Normalmente alguien puede ser juzgado o pagar tiempo prisión por delitos diferentes, que sería el caso de Noriega. Lo de la condena en Estados Unidos no tiene nada que ver con las muertes de opositores en Panamá, seguiría el argumento. El problema con esto es que lo del juicio en la Florida más pareció una venganza, sólo que en este caso de Estados Unidos. Según las crónicas de la época y la verdad aceptada por propios y extraños, Noriega fue informante de la CIA por años -desde finales de los años 50, se dice, cuando fue reclutado por la CIA siendo un joven estudiante en la academia militar del Perú. Su problema fue que abusó del poder, no sólo reprimiendo a la oposición sino también desafiando al gobierno en Washington.

Es posible que al final Noriega será condenado en los tres juicios que existen en Panamá -tres condenas de 20 años cada uno ha dicho el actual Presidente de Panamá, Ricardo Martinelli- pero que debido a su edad y su estado físico sea permitido que cumpla las condenas bajo arresto domiciliario. Si la celebración de los juicios penales contra él sirven como ejemplo de que tarde o temprano la justicia debe aplicarse, que bueno. Si además, sirven para curar heridas en la sociedad panameña, igualemente positivo. Con todo, uno insistiría: dejenlo en paz al tipo. Ya estuvo más de veinte años preso por un pleito no claro entre un dictador al que se le subieron los sumos y un poderoso patrón al que se le acabo la paciencia.

Advertisement

2 Respuestas a Noriega: ¿no será que ya es suficiente con el tiempo que estuvo en la cárcel?

  1. Gavilan dice:

    Interesante que USA unicamente lo hizo con Noriega y que paso con los otros gobernantes que cometieron los mismos desfalcos a otras naciones? Creo que esta accion de USA fue mas un castigo a Noriega por haberlos traicionado dandoles la espalda. Que cree usted Sr. Rajo?

    • Carlos Rajo dice:

      De acuerdo con lo que dice. Da la impresión -por supuesto no tenemos prueba fehaciente- que lo de Noriega fue un “castigo” de USA debido a la independencia del general -tomada en mal sentido por supuesto, ya que la utilizó para reprimir a la oposición, etc.-. En ese tiempo en Panamá se llegó a una situación en la que Noriega era molesto para los intereses y políticas de USA en la región y debió pagar como pago. Por supuesto, en la superficie, en la legalidad todo tuvo únicamente que ver con los cargos por tráfico de drogas. Sobre otros gobernantes, por supuesto que hay muchos a los que nunca se les hizo nada. El problema no es tanto de “desfalcos” sino mas bien de cuadrar o no en las políticas de USA.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.