A menos de un año de la elección de noviembre de 2012, hay noticias buenas y malas para el Presidente Obama en su intento de reelegirse. Por un lado, el mandatario sale victorioso ante los dos principales candidatos republicanos Mitt Romney y Newt Gingrich. Al mismo tiempo, hay más gente que no está satisfecha con su desempeño en la Casa Blanca de la que aprueba su gestión.
Aun peor, el 69% del público -casi 7 de cada diez personas- considera que el país bajo la Administración Obama va por el camino equivocado, según una encuesta de la cadena NBC y el diario Wall Street Journal.
En la primaria republicana es Gingrich quien lleva la ventaja sobre Romney. Un 40% de los encuestados republicanos dicen que darán su voto por el ex presidente del Congreso y únicamente el 23% por el ex gobernador de Massachusetts.
Esta ventaja de Gingrich tiene varias lecturas. Es cierto, se está apenas a tres semanas de la primera competencia electoral (el caucus del estado de Iowa) y eso posiciona bien a Gingrich. Por lo de la Navidad y temporada festiva la gente le pondrá menos atención a la primaria y el candidato pudiera evitar ser objeto de un examen a fondo de sus posiciones en los diferentes temas o incluso esquivar los furiosos ataques televisivos que le lanzarán Romney y el resto de aspirantes.
Pero de igual manera, lo de Iowa no será definitivo. Apenas unos días después vendrá la primaria del estado de New Hampshire y otras más en lo que restará del mes de enero, lugares todos en los que Gingrich carece de una seria organización y fondos suficientes para anunciarse en televisión.
En todo caso, si fuese Gingrich el elegido por los votantes republicanos, la encuesta de NBC/WSJournal no deja muy bien parado al ex presidente del Congreso para la elección general. En una potencial elección contra Obama, Gingrich obtiene únicamente el 40% de las preferencias contra el 51% del mandatario. Un tanto la explicación de esta cifra relativamente baja tiene que ver conque Gingrich es visto positivamente sólo por el 24% de los encuestados, mucho menor porcentaje que Obama (45%) y casi igual que el de Romney (25%).
Si fuese Romney el victorioso dentro de los republicanos, su pelea con Obama sería un tanto más pareja, es más, un empate técnico, todo según la misma encuesta. Romney obtiene el 45% de las preferencias de los encuestados contra el 47% de Obama. Esto confirmaría lo que se ha dicho de que Romney es visto relativamente bien por el gran electorado y que su problema es convencer a las bases republicanas que lo elijan como el candidato presidencial.
Este último resultado debería de servir como carta de presentación de Romney para con sus electores republicanos. Que en una elección general es él quien tiene mejores posibilidades de derrotar al presidente Obama. El problema por supuesto, es que los votantes republicanos nunca se convencieron bien de las credenciales ideológicas de Romney (no es lo suficiente conservador) o bien nunca dejaron de verlo como un candidato robotizado quien por esas cosas inexplicables de la política no entusiasma lo suficiente o no genera esa conexión visceral que se busca en un político.
Volviendo al presidente Obama, la encuesta, aunque en general mostrando varios focos rojos de alarma para su reelección, también deja ver cosas positivas. Es no sólo que le gana a Romney o Gingrich, sino también el hecho de que el mandatario ha conservado, aun con todas las crisis que se han dado (desempleo y demás) un nivel más o menos estable de aprobación de su trabajo presidencial.
Un 46% de los encuestados señala estar satisfecho de la gestión de Obama. Esto indicaría que este es un grupo sólido de gente que apoya al mandatario no importando lo que suceda y que el esfuerzo para reelegirse sólo tiene que apuntar a conseguir un relativamente pequeño número adicional de votantes.
Con todo, en Estados Unidos en particular, el factor de como la gente ve el futuro del país ha sido siempre clave al votar. Ciertamente les causará desvelos a Obama y sus asesores el saber que casi el 70% de la población ve nubarrones en el horizonte. O igual de grave para sus aspiraciones electorales, el saber que el 48% de los encuestados dicen estar insatisfechos con su gestión presidencial.
Como era de esperarse por el alto número de desempleados, el área donde el mandatario obtiene las peores marcas es en el manejo de la economía. El 57% de los encuestados dicen estar insatisfechos con su trabajo en esa área, con únicamente el 39% de aprobación.
Entre las cosas que la gente le reconoce al presidente Obama está la eliminación de Osama Bin-Laden, que obtiene el 25% de las preferencias entre los logros de la Administración. Luego está la salida de las tropas de Irak que es vista con aprobación por otro 25% de los encuestados.
Llama la atención que la aprobación de la Ley de la Reforma al Sistema de Salud, por la cual el presidente puso literalmente todo su capital político en juego en los dos pimeros años de gobierno, es bien vista únicamente por el 11% de los encuestados.
Algo que de seguro no sorpenderá a nadie es la baja marca que obtiene el Congreso. Más del 70% de los encuestados le baja el pulgar al desempeño de sus legisladores. Y casi idénticas marcas negativas tanto para demócratas como republicanos.
Una cosa que llama la atención y que tiene un tanto que ver con la visión pesimista que la mayoría de gente tiene del país es que ante la pregunta de quién será la nación líder en el futuro, únicamente el 39% dijo que será Estados Unidos. El 35% considera que será China el gran líder mundial.
Muchas cosas pueden pasar por supuesto en diez y tantos meses de campaña electoral, en particular si sucede un evento extraordinario que altere la vida diaria. Con todo, las encuestas a estas alturas dan un panorama lo más cercano posible a lo que el electorado piensa sobre los lideres políticos. En una frase: lo de Obama y su reelección es por ahora moneda al aire. Y lo mismo la pelea entre los republicanos. Aun si Gingrich va por hoy adelante.


