La declaración del Presidente Obama de estar en favor del matrimonio de personas del mismo sexo será tomada sin duda por muchos como un enorme avance en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos y como una muestra del coraje político del mandatario. Por fin, nunca antes un presidente se había expresado en tales términos en un tema tan controversial que sigue dividiendo a la sociedad estadounidense.
El problema para Obama y los demócratas es que más alla del elogio y apoyo de su base -y de sectores independientes de criterio amplio y liberal- lo dicho puede ser dinamita en la campaña presidencial. Es no sólo que hay mucha gente que todavía no se siente cómoda -y algunos nunca se sentirán- con la idea del matrimonio entre homosexuales sino aun peor, que entre sectrores claves de los votantes que Obama necesita para reelegirse como los afro-americanos y los latinos, el rechazo a tal idea es aun más intenso.
Supimos de la declaración de Obama por una entrevista que dio a la cadena de televisión ABC, en la cual el mandatario señaló que para él “personalmente” es importante afirmar “que las personas del mismo sexo deberían de estar en capacidad de contraer matrimonio”. Lo de “personalmente” es importante ya que con eso el mandatario quiere un tanto cubrirse las espaldas y señalar que su opinión es muy de él, muy del ser humano Obama -antes que del Presidente Obama- y que además por ser personal no necesariamente tiene que ser compartida por el resto de la nación.
Nadie por supuesto se llama a engaño. Todo lo que dice el ser humano Obama está dicho también por el Presidente Obama. Igualmente, aun cuando lo diga el mandatario Obama en su calidad personal el dicho cae como una bomba en el centro del debate político. Así como habrán muchos que lo elogiaran por su visión y coraje al hacer pública su posición en el tema, habrán otros que nunca le perdonarán haber incursionado en una área que no sólo divide al país sino que causa intensas pasiones.
Debe quedar claro que con lo dicho por Obama no cambia nada en términos de la situación jurídica de los matrimonios de personas del mismo sexo. Por el momento en Estados Unidos este es un tema que regulan los estados y en el cual el gobierno federal básicamente sigue los lineamientos estatales. Hay además una ley -esta sí a nivel federal- que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer (por cierto, ley que fue aprobada durante la Administración del demócrata Bill Clinton). Lo de Obama entonces es puramente simbólico, aunque por supuesto por salir de boca del presidente nadie podrá ignorar.
Según lo dejo entrever el mandatario en la entrevista televisiva, lo suyo ha sido un proceso de entendimiento, de ir poco a poco madurando sus ideas -a traves de experiencias personales con gente que trabaja con él, con amigos, con donantes a su campaña, etc.- sobre los llamados “matrimonios gays”. Proceso diría alguien, similar al de mucha otra gente en el país.

Escrito por Carlos Rajo 


