Día triste este domingo previo al “Memorial Day”. Primero nos enteramos que fracasó el último intento de la petrolera británica BP de detener la fuga de petróleo en el pozo de aguas profundas en el Golfo de México. El llamado “top killer” no tuvo éxito, lo que significa que continuará el derrame de alrededor de 15 mil barriles de petróleo diarios en el océano.
Y esto nos lleva al segundo elemento que ensombrece el día: con tanto petróleo derramado, lo del Golfo de México es ya la peor catástrofe ecológica en la historia de Estados Unidos.
Ya sobrepaso de lejos al derrame del Exxon Valdez (el tanquero que derramó su carga petrolera en las costas de Alaska en 1989), que hasta ahora era el referente de todo lo malo que podía pasar en términos de derrame de petróleo y el consecuente daño en el medio ambiente.
Dejamos a los científicos y expertos que nos expliquen cómo se manifestará este daño en las costas y aguas de Louisiana, Missisipi, Alabama y demás sitios que bordean el Golfo de México. Y ni hablar por supuesto, del daño a la actividad económica y modo de ganarse la vida de cientos de miles -sino es que millones- de residentes de esos estados que trabajan en la industria pesquera, el turismo y otras actividades que se dan en el Golfo de México.
Hablemos mejor de un par de temas que tienen que ver con el derrame pero que van más alla del asunto urgente de como tapar la fuga o del daño al medio ambiente y la economía.
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El rol de Obama
. Es cierto, el presidente dio una conferencia de prensa el jueves y aceptó responsabilidad última por el desastre. Que bueno que lo hizo y ciertamente que reconforta ver que a diferencia de su antecesor -quien nunca acepto culpas directas por nada- Obama se da golpes de pecho aceptando la responsabilidad. El problema es que esto no es suficiente. Lo que hizo el viernes de desplazarse al Golfo es bueno. Debe de hacerlo más a menudo. Debe de dar conferencias de prensa con más frecuencia. Debe de ordenar que sea el gobierno el que tenga el control de la operación para tapar el derrame y no la BP -aunque sea esta la que ejecute el trabajo. En una frase: el país requiere de un presidente que se vea involucrado emocionalmente en el problema. Que deje esa distancia o frialdad que parece existir entre el Obama ser humano-presidente y una tragedia de proporciones incalculables. - El rol del gobierno. El derrame ha venido a confirmar de nuevo la necesidad de que el gobierno ejerza un estricto control -vía regulaciones legales y demás- sobre la actividad de la empresa privada, en este caso las petroleras. Cuando se les deja hacer lo que quieren, o peor aun como en este caso, cuando se acuestan en la misma cama las petroleras y los burócratas que están supuestos a supervisarlas, el resultado es lo que hoy sucede en el Golfo de México.
- La explotación de petróleo. Es el momento para que el presidente tomé el liderazgo en la discusión nacional sobre adonde se buscará y explotará petróleo. ¿Aceptamos acaso el manto republicano de “drill baby, drill” que tanto se escuchó en la última elección presidencial en boca de Sara Pailin y que básicamente pregona por la explotación en las costas territoriales sin mayor límite ? O nos vamos al otro extremo y escuchamos a los ecologistas que no quieren que se toque el océano. O el punto intermedio de algunos democratas de sacar petróleo del oceano con severas restricciones. Cualesquiera sea el resultado, el punto es que es necesario iniciar la discusión nacional sobre el tema.
- La dependencia del petróleo. Es el momento tambien de comenzar otro diálogo nacional sobre si es correcto que el país siga por lo que algunos llaman un camino suicida de seguir dependiendo del petróleo. No será acaso el momento de imponer un impuesto al consumo de gasolina (además de los que ya existen) para que poco a poco el público vaya aceptando la realidad de que lo del petróleo es insostenible en el largo plazo. Que es la hora de abrazar las nuevas tecnologías y fuentes naturales de energía (solar, viento, etc), aun si son más costosas.
En fin, hay mucho de que hablar sobre el tema y uno esperaría que ante la gravedad de la crisis en el Golfo de México mucha más gente se involucrara en la discusión. Incluyendo por supuesto los latinos y los medios en español, quienes hasta el momento han visto el tema como algo un tanto alejado, como algo que no es urgente o que no tiene que ver mucho con nuestros intereses. Todos somos parte de esta nación y asuntos como el daño ecológico, el papel del gobierno o el uso del petroleo también nos tienen que importar.


Escrito por Carlos Rajo 
