Sócrates: un futbolista diferente; un tipo con ideas políticas

5 diciembre 2011

En España 82. Capitán del último gran Brazil del 'jogo bonito'. Bob Thomas/Getty Images

Sócrates, el gran capitán de Brazil en la Copa del Mundo de 1982, ha sido recordado hoy que ha fallecido no sólo como un talentoso futbolista sino también por haber sido médico y por la vida bohemia que lo caracterizó: amigo hasta el final de la cerveza y el cigarrillo.

Hay algo además sin embargo en la carrera del creativo volante de lo cual muy poco se habla. Sócrates fue uno de los pocos jugadores de fútbol con un perfil político.

Un tipo con la capacidad para ver más allá de las canchas de juego, totalmente claro del rol e influencia que el fútbol podía jugar en la sociedad, particularmente en el propio Brazil. Según Sócrates, el fútbol de su país era una manifestación tanto de la espontaneidad y creatividad, como de la corrupción y politización de la sociedad brazileña.

No por casualidad cuando de jugador -antes de ser conocido en el mundo por lo del Mundial del 82 en España-, Sócrates fue uno de los dos fundadores de la llamada Democracia Corintias (Corintias era el equipo en el cual jugaba en el fútbol profesional brazileño). Este era una especie de movimiento por el cual los jugadores exigían que se les tomara en cuenta en todas las decisiones que los afectaban.

Cosas simples, como levantar la mano y votar cuando se estaba de acuerdo en suspender las tradicionales y herméticas concentraciones a que eran sometidos los jugadores antes de un partido. Si le ve como un asunto aislado esto no tendría mayor importancia, pero lo de Sócrates sucedió en los inicios de los años 80s, cuando Brazil estaba gobernado por un gobierno militar. El demandar y llevar a la práctica una expresión de democracia era algo sino revolucionario, ciertamente de avanzada y de gran coraje, en especial en ese mundo futbolero donde a cambio del dinero las estrellas hacen lo que los directivos mandan.

Después del Mundial y la enorme fama que consiguió, Sócrates continuó ejerciendo su rol de activista social y personaje en favor de la democratización de Brazil. Pero aquí vale un paréntesis. Como no hablar de ese Mundial del 82 (sí, es cierto, hay que tener cierta edad para estar familiarizado con esa Copa del Mundo). Bueno, sirva esto tanto para los que llegaron tarde como para los de más edad que recuerdan ese Mundial.

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Ganó el buen fútbol; Galeano y otros escriben sobre el Mundial

13 julio 2010

 

Premio al buen fútbol.

Con tanto que se ha dicho y escrito sobre el final de la Copa del Mundo no tengo mucho que agregar. Me limito a citar varios textos que he leído por ahí con los cuales por supuesto estoy de acuerdo y creo resumen lo que son las opiniones de mucha gente que está contenta porque se impuso el buen fútbol, el juego abierto y de ataque y lo mas importante, que también se puede triunfar siendo fiel a una idea o concepto: el futbol como arte, como espectáculo para disfrutar. No el futbol de resultados, de picardía, del ganese como sea, en fin…

El primero de los textos apareció en el sitio de la BBC en español el cual concluye que ahora todos somos españoles ya que estamos contentos no sólo con el triunfo de España sino con el fútbol que presento el ahora Campeón del Mundo. 

Gano jugando bien. Fiel a su idea.

Más allá de los elogios a España y demás, que como digo comparto pleanamente, hay por ahí en el texto de la BBC -se llama el Blog de Lalo- una referencia a lo que sucede en la Argentina que me llama particularmente la atención. Habla el blogero de la BBC del papelón de Argentina -hay mucho de que hablar de esto pero eso sera para otro día- y de lo extraño que aun con el fracaso de la “albiceleste” su técnico siga siendo tan popular. 

Debo confesar que por años he sido admirador del futbol argentino y siempre encontre justificaciones -al menos en mi cerrado coto de aficionado que no quiere ver las cosas como son- sobre los fracasos de Argentina. Hoy sin embargo, comparto lo que dice el tipo de la BBC. Cómo es posible que con el ridículo que hizo la seleccion argentina haya ido gente a recibirla como si venía de ganar el campeonato del mundo o de al menos haber hecho un papel digno. Aun peor, que haya gente que siga pidiendo la permanencia de Maradona en la selección. Una verdadera locura. Es cierto, Maradona es un dios para los argentinos, pero una cosa es serlo por lo que hizo como jugador y otra lo que se merece por su papel como entrenador. Lo menos que debería de suceder es que le den las gracias y lo manden a un curso de entrenadores.

Papelón.

El otro texto que vale la pena leer sobre el Mundial es uno que apareció en el periódico argentino Página 12. De nuevo, también elogia el futbol mostrado por España pero además haciendo una comparación entre el fútbol que todos queremos y el anti fútbol que pregonan otros muchos, particularmente en la Argentina (el texto utiliza muchas claves, algo casi para iniciados -pero aun asi vale la pena leerlo- y tiene que ver con un debate que lleva años en la Argentina entre dos maneras de ver el fútbol y en cierta medida la vida misma. El debate entre los menottistas y los bilardistas, entre el futbol de espectáculo y el de resultados -manera grosera de reducir a un par de frases algo mas profundo). De nuevo, el texto es una joya. Una explicación sobre un fútbol o manera de ver la vida que se aplica no solo a España o Argentina sino a cualquier país del mundo.

Fútbol y escritores.

El último de los textos que recomiendo sobre el final de la Copa del Mundo es uno del maestro uruguayo Eduardo Galeano que publica el periódico La Jornada. Decíamos en este espacio que le copiabamos lo que decía Galeano de que durante el Mundial ponía en su casa un cartel en el que se leía : “Cerrado por fútbol’. Hoy que ha terminado la Copa del Mundo vale la pena despedirse del fútbol con un texto del escritor en el que habla de las cosas insólitas que dejó el Mundial. Estoy de acuerdo en casi todas, aunque creo que le faltó una al menos: es insólito precisamente que después del papelón de la Argentina de Maradona se esté siquiera considerando -sino es que ya se decidió- confirmarlo en el cargo. En fin, Viva España. Viva Iniesta y compañía. Viva el buen fútbol.


Mensaje de un aficionado a sus amigos, conocidos y demás: “Cerrado por fútbol”

13 junio 2010

 

Hay que 'cerrar la tienda' para ver buen futbol./AFP

 

Cuenta el escritor uruguayo Eduardo Galeano que cada vez que comienza un mundial de futbol cuelga un letrero en la puerta de su casa en el que se lee: “Cerrado por fútbol”.

Que durante todo el mes que dura la Copa del Mundo, explica Galeano -escritor entre otros libros del famoso ‘Venas Abiertas de América Latina’- él y su mujer Helena no atienden a nadie ni hacen otra cosa que ver fútbol.

Como envidiamos a Galeano. Habría que cerrar la tienda de escribidor y comentarista y sentarse a ver fútbol. Pero como detalla Galeano, ver “buen futbol”, sin importar la camiseta del que lo practica. Ojala le vaya bien al Uruguay de sus amores del escritor. Aunque nuestro pronóstico es que México le debería de ganar al equipo charrúa. Este Uruguay de hoy -y de las últimas décadas- tiene muy poco de esos legendarios equipos uruguayos de antes que se ganaron a sangre y goles el mote de ser exponentes de la “garra charrúa”.

Pero dejemos a Galeano y a su Uruguay y hablemos un poco de Sudáfrica. No hay nuevo que agregar a todo lo que ya se ha dicho del partido entre México y los locales sudafricanos. Valga únicamente comentar un par de cosas sobre el país organizador de la Copa del Mundo. Un país africano del que muchos dudaban que sería capaz de organizar un evento de la magnitud del mundial de fútbol.

Un país además, que recién en 1990 liberó a Nelson Mandela luego de casi treinta años en prisión. El mismo país que por décadas vivió bajo el sistema del “apartheid”, mediante el cual la discriminación -o racismo por decirlo de manera mas simple- contra los negros era algo legal.

Este sistema de racismo institucional recién fue abolido en 1994, año en el que Mandela además es elegido presidente de Sudáfrica. De seguro que nadie se imaginaba en ese tiempo que el país sería un día capaz de organizar una copa del mundo. Es no sólo que era una nación dividida inclusive en el deporte -el rugby para los blancos y el fútbol para los negros- sino que costaba visualizar que en cuestion de menos de veinte años Sudáfrica toda se uniría bajo la causa futbolera.

Nelson Mandela. Antes con el rugby hoy con el fútbol.

 

El deporte ha jugado un rol imporante en la sociedad sudafricana. En 1995 Mandela utilizó el rugby -Sudáfrica organizó y ganó la Copa del Mundo de Rugby- para mostrarle a sus compatriotas de raza negra que era sólo natural que la nación toda hiciera fuerzas y disfrutara del triunfo del equipo nacional de rugby. Aun si sólo había un jugador negro en la escuadra campeona.

La Copa del Mundo no terminó con la pobreza.

 

Hoy se cierra el círculo. El fútbol sirve para terminar de unir a la nación sudafricana -siguen las diferencias entre ricos y pobres por supuesto, pero eso es asunto de clase y posición económica y no de raza. Que casualidad que en el equipo sudafricano de fútbol del 2010 también sólo haya un jugador de raza diferente del resto: un blanco (los otros 22 son negros).

Lo de que Sudáfrica no sería capaz de organizar la Copa del Mundo no es asunto menor. En parte debido a los estereotipos que tenemos de los africanos y en parte a la realidad, muchos pensaban que esa Africa de la corrupción, golpes de estado, el Sida, el sub desarrollo, el desorden y tantas cosas más con las que identificamos al continente no podría echar adelante un evento de la enormidad de la Copa del Mundo. Sudáfrica lo ha hecho y le ha callado la boca a muchos.

Que quede claro, aun cuando todo el mundo está feliz en Sudáfrica con el Mundial, hay críticos que cuestionan si valió la pena la inversión de más de 5 mil millones de dólares en estadios y demás infraestructura (aeropuertos, carreteras, sistemas de telecomunicaciones, etc.). cuando ahí nomás, literalmente a tiro de piedra de algunos estadios, hay zonas marginales donde la gente no tiene agua potable o inodoros.

Dejemos que sean los sudafricanos los que decidan sobre estos temas. El mundo por hoy sólo está interesado en ver futbol y en que su equipo favorito gane. De nuestra parte, trataremos de seguir el ejemplo del escritor Galeano: no de cerrar la tienda por el mes que dura la copa, pero si al menos de ver sólo buen fútbol.


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