Como era de esperarse, la masacre de los 72 indocumentados en Tamaulipas ha generado toda clase de condenas e indignación de parte de la comunidad internacional.
Pareciera que todo el mundo ha puesto el grito en el cielo ante un hecho que visto desde la distancia marca un nuevo capítulo en la violenta realidad que vive mucha de la sociedad mexicana, en este caso, la esquina esa de la cual casi nunca se habla formada por los centroamericanos y otros migrantes que deben de cruzar territorio mexicano para llegar a la tierra prometida que es Estados Unidos.
Para los que conocen de esa esquina sin embargo, sea porque ellos mismos pasaron algun día por esa realidad de la migración hacia el norte o porque son gente que ayuda a los migrantes centroamericanos y demás, lo de Tamaulipas no sorprende.
O mejor dicho, aunque están igualmente de indignados y enojados como mucha de la comunidad internacional, y por supuesto que 72 muertos es algo que espanta y deja la boca abierta, en el fondo lo sucedido es como algo que se esperaba. Como algo que tarde o temprano sucedería.
Lo del abuso a los migrantes en México no es nuevo. Ya Amnistía Internacional había escrito un informe al respecto donde señalaba que el viaje por México era de los más peligrosos en el mundo. Otras organizaciones mexicanas de derechos humanos -incluida la misma Comisión Nacional de Derechos Humanos- también han venido alertando sobre los abusos. Y abusos y crímenes, no sólo de parte de los narcos sino también de parte de estructuras oficiales del gobierno.

Escrito por Carlos Rajo 


