Bajan las remesas que envían mexicanos y salvadoreños; peores cifras en casi una década

2 marzo 2010

¿Cómo es eso que los salvadoreños envían más?

Los mexicanos en Estados Unidos enviaron a México en enero un poco más de mil 320 millones de dólares, cifra que aunque suene alta ha hecho sonar alarmas entre las autoridades mexicanas ya que representa una disminución de más del 15% en relación a los envíos del año anterior.

Según el Banco de México, la situación del envio de remesas es la peor desde 2003. México recibe anualmente por remesas más de 21 mil millones de dólares.

Esta disminución en los envíos confirma como la crisis económica y en particular el desempleo han afectado a los latinos. La razón principal por el cual la gente envía menos dinero en concepto de remesas es por la falta de trabajo.

La disminución se refleja no sólo en el número de remesas sino también en la cantidad promedio que cada persona envió. Para poner en perspectiva lo grave de la situación vale hacer la comparación con lo que se enviaba en promedio hace diez años. En el ano 2000 el promedio mensual que enviaban los mexicanos era de 409 dólares. Hoy es de 294 dólares. Brutal la cifra, pero buen ejemplo para ilustrar como la crisis económica ha golpeado a los latinos.

Un detalle interesante de esto de las remesas es que El Salvador, el cual también es destinatario importante de envios de sus nacionales en el extranjero, tuvo una disminución en enero mucho menor que la de México. En promedio, los salvadoreños en Estados Unidos dejaron de enviar casi un 7% menos -lejos del 15% menos de los mexicanos.

Oajala se les vea como algo más que como fuentes de dinero.

No me queda claro cuáles son las razones de estas diferencias. Uno pensaría que tanto un salvadoreño como un mexicano tienen los mismos problemas de falta de trabajo y demás atribulaciones que ha traido la crisis y que no hay motivo aparente para que uno envíe más que el otro.

La cifra para enero de lo que recibió El Salvador es de 236 millones de dólares, la cual aun cuando mucho menor que la de México tiene consecuencias diferentes en la economía. A diferencia de México que tiene por ejemplo petroleo y turismo como dos fuentes significativas de divisas, El Salvador no tiene ni lo uno ni lo otro y depende mucho más de lo que envian sus trabajadores en Estados Unidos. Las remesas que llegan a El Salvador constituyen mas del 16% del Producto Interno Bruto (todos los bienes y servicios que el país produce)  jugando un papel más central y estratégico en la economía que el de las remesas en México. Cada año El Salvador recibe alrededor de Tres mil 500 millones de dólares en remesas.

Esto de las remesas y las cifras millonarias que se manejan -aun cuando hayan disminuido- hace recordar el rol que juegan los inmigrantes en sus respectivos países con el dinero que envían. Rol por supuesto limitado por lo general a mantener a sus familiares y a generar actividad económica. Hace falta que también tengan otro rol en sus países de origen: que se les tome en cuenta, que se les permita participar en política,, en fin, que se les vea como algo más que como una simple fuente de ingresos lista siempre para salvar al país.


Salvadoreños deportados son recibidos en su país con un plato de pupusas

15 enero 2010

Cuando un salvadoreño llega de regreso a su país de origen luego de ser deportado de Estados Unidos, las autoridades lo reciben entregándole “un plato de pupusas, una bolsita con jabón, un cepillo y pasta dental”.

Las pupusas de seguro que son para que el fulano se sienta en confianza, tranquilo de que esta territorio conocido y que ha vuelto a lo suyo. Lo de la “bolsita” y demás suena como a obsesión de algun burócrata con la limpieza de los deportados. En todo caso, que bueno que los reciban con algo, aunque quizá hubiese sido mejor darles unos dólares para comenzarse a moverse en la patria que los vio nacer (la moneda oficial ahora en El Salvador es el dólar).

A recoger las pupusas y la bolsita con el jabón y pasta de dientes./Reuters

Todo esto viene a cuenta por una nota que publica hoy el servicio noticioso Reuters sobre el incesante flujo de salvadoreños deportados de Estados Unidos. Según la información, cada año son deportados unos 20 mil salvadoreños.

Y llama la atención esto de las deportaciones debido a que estando en Estados Unidos, inmersos en la locura diaria de sobrevivir y con un sin fin de temas noticiosos bombardeándonos día y noche, muchos nos olvidamos de ese drama humano que es la deportación.

De miles de hombres y mujeres, muchos de ellos con familia y vidas establecidas aquí en Estados Unidos, que de pronto fueron arrancados de esta sociedad y transportados de vuelta a su país de origen.

El problema por supuesto, es que el drama no termina con la deportación. Al llegar a El Savador -o pudiera ser Guatemala, México, Honduras, etc.- ese individuo deportado tienes pocas posibilidades de encontrar trabajo y llevar una vida digna.

Algunos optan por intentar de nuevo el viaje “al norte”, seguros de que esta vez si lograrán no sólo cruzar la frontera sino ir siempre un paso adelante de la temida “migra”.

Otros deciden quedarse y afrontar la realidad de desempleo y pobreza del país, en parte explican, debido a que vienen decepcionados de lo último que vivieron en Estados Unidos en términos de desempleo.

Algunos de estos deportados son pandilleros quienes llegan a un país al que apenas conocen -salieron de niños o adolescentes- y el cual no les ofrece prácticamente nada en términos de rehabilitación u oportunidades de iniciar otro tipo de vida. De seguro terminarán en un mundo de más crimen y violencia, el de las tristemente célebres “maras” de México y Centro América.

No hay soluciones fáciles a todo este dama humano de la deportación. Obviamente que si hay reforma migratoria mucha gente que quizá algún día sería deportada tendrá oportunidad de arreglar su situación migratoria. Más allá de esto, hablamos del tema básicamente para llamar la atencion de un drama humano que se sigue dando y del cual con frecuencia nos olvidamos que existe.


Urgencia de Obama: ¿cómo crear empleos?

4 diciembre 2009

El Presidente Obama reunió el jueves en la Casa Blanca a un numeroso grupo de figuras del mundo empresarial, político, sindicalista y académico con una pregunta directa por responder: ¿cómo hacer para que esta economía genere más empleos?

A menos de dos días de que el mandatario diera su esperado discurso sobre la nueva estrategia de guerra en Afganistán -cuyo punto central fue el anuncio de que se enviarán 30 mil soldados más a dar la pelea a los Talibanes- hoy Obama pone el ojo sobre el empleo, lo que quizá sea el tema más importante en política interna.

A la busqueda de la 'fórmula mágica' para generar empleos. AFP

Así como el otro día decíamos que la guerra en Afganistán puede definir la presidencia de Obama, similar dicho puede aplicarse a lo del empleo. Si el presidente y sus asesores no encuentran la fórmula mágica para que la economía comience a generar en empleos en serio de seguro que los demócratas perderán las elecciones congresionales del 2010 y Obama tendrá un camino minado para su reelección en el 2012.

Lo que ahora sucede en este campo del desempleo es un verdadero hoyo negro en la historia reciente del país. La cifra oficial del desempleo es el de 10.2% de la fuerza laboral, lo que en términos de seres humanos quirere decir entre 15 y 16 millones de desempleados.

Si a esta cifra se le añaden los que han dejado de buscar trabajo ya que se cansaron de buscar o los que sólo trabajan a medio tiempo, se tiene un número de desempleados que sobrepasa con facilidad los 20 millones de habitantes -llega hasta los 24 según algunos. No hace falta decir mucho para entender que esta cifra es inaceptable para cualquier sociedad, no sólo en términos morales sino para el crecimiento económico mismo.

En la citada cumbre Obama les pidió a los presentes que propusieran ideas para generar empleos, advirtiendo que el gobierno tiene un enorme déficit y que por ello no hay que esperar que habrá otro paquete de revitalización económica.

La verdad es que no hay fórmula mágica para salir de esta situación de la falta de empleos. La historia económica señala que es necesario que el gobierno siga invirtiendo/gastando en proyectos que generan trabajos -reparar puentes, construir carreteras, edificios, etc-, aun a costa de aumentar el déficit estatal. Es tan urgente el momento que vivimos que se justifica el mal menor de endeudarse más.

Y por supuesto que debería de estar sobre la mesa de discusión el costo de las guerras en Afganistán e Irak. Si hay tanta gente desempleada vale la pena preguntarse si tiene el país la capacidad de seguir gastando en conflictos bélicos al otro lado del mundo cuando aquí a la vuelta de la esquina se está quemando la casa.

Muy poco se ha hablado sobre el rol el sector privado en esto de crear empleos. Hoy la Administración Obama introdujo la idea de que también las empresas pueden ayudar no sólo dejando de despedir gente sino también dando el salto para volver a contratar tabajadores.

Trabajadores desempleados aprendiendo un nuevo oficio.

Dicho esto, nadie espera que el sector privado por si solo pueda ser el motor para salir de esta crisis . En momentos tan graves como este es sólo el Estado el que tiene los recursos -aun de prestado- para generar empleo en la magnitud que se requiere.

Una de las medidas que anunciará la Casa Blanca para crear empleos es un programa donde se ofrecerá incentivos económicos a la población para que pongan su vivienda a tono con los tiempos que vivimos en lo que a mejor utilización de la energía se refiere -aislar techos, ventanas, sótanos; instalar nuevos calentadores de agua, etc.

Aun cuando suena más a una curita que a un verdadero programa de generación de empleo, de seguro que la propuesta será bienvenida entre los muchos latinos que trabajan en la construcción.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.