Los mexicanos en Estados Unidos enviaron a México en enero un poco más de mil 320 millones de dólares, cifra que aunque suene alta ha hecho sonar alarmas entre las autoridades mexicanas ya que representa una disminución de más del 15% en relación a los envíos del año anterior.
Según el Banco de México, la situación del envio de remesas es la peor desde 2003. México recibe anualmente por remesas más de 21 mil millones de dólares.
Esta disminución en los envíos confirma como la crisis económica y en particular el desempleo han afectado a los latinos. La razón principal por el cual la gente envía menos dinero en concepto de remesas es por la falta de trabajo.
La disminución se refleja no sólo en el número de remesas sino también en la cantidad promedio que cada persona envió. Para poner en perspectiva lo grave de la situación vale hacer la comparación con lo que se enviaba en promedio hace diez años. En el ano 2000 el promedio mensual que enviaban los mexicanos era de 409 dólares. Hoy es de 294 dólares. Brutal la cifra, pero buen ejemplo para ilustrar como la crisis económica ha golpeado a los latinos.
Un detalle interesante de esto de las remesas es que El Salvador, el cual también es destinatario importante de envios de sus nacionales en el extranjero, tuvo una disminución en enero mucho menor que la de México. En promedio, los salvadoreños en Estados Unidos dejaron de enviar casi un 7% menos -lejos del 15% menos de los mexicanos.
No me queda claro cuáles son las razones de estas diferencias. Uno pensaría que tanto un salvadoreño como un mexicano tienen los mismos problemas de falta de trabajo y demás atribulaciones que ha traido la crisis y que no hay motivo aparente para que uno envíe más que el otro.
La cifra para enero de lo que recibió El Salvador es de 236 millones de dólares, la cual aun cuando mucho menor que la de México tiene consecuencias diferentes en la economía. A diferencia de México que tiene por ejemplo petroleo y turismo como dos fuentes significativas de divisas, El Salvador no tiene ni lo uno ni lo otro y depende mucho más de lo que envian sus trabajadores en Estados Unidos. Las remesas que llegan a El Salvador constituyen mas del 16% del Producto Interno Bruto (todos los bienes y servicios que el país produce) jugando un papel más central y estratégico en la economía que el de las remesas en México. Cada año El Salvador recibe alrededor de Tres mil 500 millones de dólares en remesas.
Esto de las remesas y las cifras millonarias que se manejan -aun cuando hayan disminuido- hace recordar el rol que juegan los inmigrantes en sus respectivos países con el dinero que envían. Rol por supuesto limitado por lo general a mantener a sus familiares y a generar actividad económica. Hace falta que también tengan otro rol en sus países de origen: que se les tome en cuenta, que se les permita participar en política,, en fin, que se les vea como algo más que como una simple fuente de ingresos lista siempre para salvar al país.


Escrito por Carlos Rajo 


