
Saravia. Participó en el asesinato de Monseñor Romero/El Faro/Edu Ponces
Para aquellos que les interesa o que siguen el tema de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, hay un nuevo elemento que vale la pena traer a cuento y en la medida de posible contribuir a que más gente se entere de él. Me refiero a un artículo que publica esta semana el periodico digital (solo es de Internet) salvadoreño El Faro.
La nota es una entrevista con el ex capitán de la Fuerza Aerea salvadoreña Alvaro Saravia, nada menos que uno de los sujetos que participaron en el operativo para asesinar a Monseñor Romero.

30 años de su muerte/Reuters
Como se dijo aquí en la entrega anterior, éste miércoles se conmemoraron 30 años de la muerte de Monseñor Romero y la gran noticia era de que por primera vez el gobierno y Estado salvadoreños no sólo aplaudían el recuerdo y el homenaje al Obispo católico, sino que se fue aun más lejos cuando el propio presidente salvadoreño pidió perdón por la responsabilidad histórica de las instancias oficiales en el crimen.
Todo esto muy bien, tan así que la gran prensa internacional se hizo eco del gesto del presidente Mauricio Funes destacando como durante las dos décadas de gobierno del partido conservador ARENA nunca se dijo nada positivo sobre Monseñor Romero. Lo de El Faro sin embargo, amerita toda la difusión posible ya que es la primera vez que uno de los individuos que formaron parte de la conspiración para matar a Romero habla en público del tema.
Nuestros respetos a la gente de El Faro ya que por lo que se lee en la entrevista no fue fácil ubicar a Saravia y convencerlo de que hablara. Tan así, que la nota nunca dice donde se realizó la entrevista. Se habla de una especie de territorio perdido, bien en las montañas o en la selva de algún país latinoamericano (pudiera ser Guatemala, México o quien sabe donde).
Saravia habla largo y tendido en la entrevista -realizada en varias sesiones-, sin embargo deja sin resolver uno de los puntos centrales de la investigación del crimen: quién es el sujeto que disparó contra Monseñor Romero ese fatídico lunes 24 de marzo de 1980 cuando el Arzobispo de San Salvador daba misa en una pequeña capilla de la Colonia Miramonte.
Tampoco queda claro en la entrevista si la idea del crimen provino únicamente del major Roberto D’Abuisson (uno de los fundadores de ARENA) o si por el contrario el militar sólo sirvió como operador ante las órdenes de algún personaje adinerado de la ultra derecha salvadoreña.
Quizá lo más impactante de la nota de El Faro es la descripción de lo que ha sido la vida de Saravia. El tipo ciertamente vive en un infierno -expresión utilizada en la nota si mal no recuerdo- todo esto derivado de su participación en el crimen de Romero.
Cosas de la vida, sucede que hasta hace unos años Saravia residía anónimamente aquí en California -en Modesto- ganándose el pan como vendedor de carros usados. En algún momento tuvo que huir y vivir escondido por el resto de su vida ya que se le hizo un juicio civil para que pagara una suma monetaria por su responsabilidad en la muerte del Arzobispo (es lo único que permite la ley aqui en USA. No se le puede juzgar penalmente ya que el crimen no se cometio aquí y tampoco la víctima era estdounidense).
En fin, terminemos aquí el comentario y mejor que cada quien lea la nota de El Faro y que saque sus propias conclusiones. Pareciera que con lo hecho por Funes de pedir perdón y la entrada de Saravia en la discusión pública -el tipo no se arrepiente- se incrementan las voces porque se reabra la investigación y se de la versión definitiva sobre el asesinato de Monseñor Romero.
Por cierto, aquí en USA se encuentra viviendo como testigo protegido del gobierno Amado Garay, el tipo que fue el motorista del vehículo color rojo, marca Passat (de la Wolskwagen) que llevó en el asiento trasero al asesino que con un rifle con mira telescópica mató de un balazo en el corazón a Monseñor Romero. ¿Sabrá Garay acaso quién fue ese individuo que jaló el gatillo, y que según asegura Saravia, el mayor D’Abuisson le pagó “mil colones” por lo hecho.