La ‘espía’ de origen peruano en Rusia; perdió la nacionalidad estadounidense

9 julio 2010

 

Peláez. Entre el grupo de 'espías' rusos.

Pues parece que sí, que en efecto era cierto lo de los espías rusos que fueron detenidos aqui en Estados Unidos hace unos días. El grupo de diez personas se encuentra ya en Rusia luego de que hubo un canje con cuatro ciudadanos rusos que habían sido condenados hace unos años por supuestamente espiar en favor de USA.

Más allá de los detalles de esta gente que ha ido de regreso a su natal Rusia -lo más dramático es qué sucedera con los hijos que algunos de ellos tienen, niños que nunca han vivido en Rusia y que ni siquiera sabían que sus padres eran rusos- nos llama la atención el caso de la persona de origen latinoamericano que forma parte de ese grupo de espías o “agentes” de un gobierno extranjero, tal el delito por el cual se les detuvo. Se trata de Vicky Peláez, originaria del Perú, periodista en español aquí en Estados Unidos en un diario de New York y quien estaba casada con un tipo que se hacía pasar por latinoamericano pero que en realidad era ruso.

Peláez viajó con el grupo de rusos y se encuentra en este momento en Moscú. Aparentemente no queda claro si aceptará la oferta del gobierno ruso de que se quede a vivir ahí, de que le pagarán una cuota de $2,000 dólares mensuales por el resto de su vida y que tendrá un lugar gratis donde vivir (todo esto como agradecimiento de los rusos por lo hecho por Peláez). Se habla de que Peláez optaría -o al menos está considerando- por irse a su Perú natal o al Brazil. En cualquier caso, se iría con su esposo ruso y eventualmente se encontraría con sus dos hijos mayores que se encuentran en Estados Unidos.

Portada del diario peruano Perú.21

Uno quisiera escuchar una entrevista o el testimonio de Peláez misma para tratar de entender que la motivo a hacer lo que hizo. Hay que decirlo, aun cuando es cierto que se declararon culpables y que han sido canjeados como espías, el grupo de rusos y Peláez eran a lo mucho aspirantes a espías. Nunca robaron, copiaron u obtuvieron documento secreto alguno o información de seguridad nacional de Estados Unidos. Lo suyo era en cierto sentido tan amateur que más parece sacado de la imaginación de un guionista de baja categoría que de un verdadero drama de espionaje. Pero esto no quita por supuesto, que en efecto existía la relación del grupo con sus “masters” en Moscú.

Decía entonces que sería bueno saber qué llevó a Peláez a convertirse en espía rusa. El asunto no es tan simple: con lo hecho traicionó al país y la tierra que la recibió, que le dio posada, trabajo y le permitió formar una familia. 

Una cosa es que la gente critique a Estados Unidos por sus acciones de política exterior. Que se cuestionen sus intervenciones en diferentes lugares del mundo, que se levante el dedo acusador por los civiles que mueren en Irak y en Afganistán o por el apoyo incondicional que Washington da a Israel en su conflicto con los palestinos. En fin, hay mucho que criticar y aparentemente Peláez misma lo hacía en sus columnas en el periódico. Pero una cosa muy distinta es cruzar la línea y hacer espionaje en contra de Estados Unidos.

Aun peor, considerando que la periodista había obtenido la nacionalidad estadounidense. Cuando alguien jura lealtad a este país -una de las tantas consecuencias de hacerse ciudadano- lo menos que puede hacer es precisamente ser leal a Estados Unidos.

Hoy sabemos que como parte del canje con los detenidos en Rusia, Peláez renunció a la cuidadania estadounidense. No quiero ni imaginar la cantidad de latinos que viven en USA que se darían de golpes por tener la oportunidad que la periodista peruana tuvo de obtener la nacionalidad estadounidense. Pero bien, eso es otro asunto. El punto es que cada quien hace lo quiere con su vida. Peláez nos debe una explicación. Cómo es que traicionó a la nación que le dio donde vivir, que le permitió trabajar como periodista y donde nació uno de sus hijos.


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