Siguen las protestas por muerte de guatemalteco

7 septiembre 2010

Quieren que se haga justicia./LAT

La pregunta que mucha gente se hace en torno a las circunstancias de la muerte del jornalero guatemalteco Manuel Jamines es si el policía que le disparó no tenía otra alternativa.

¿Había necesidad de disparar a matar?

¿Qué acaso no se pudo disparar a las piernas o cualquier otra parte del cuerpo que no trajera de inmediato la muerte del inmigrante centroamericano?

El Jefe de la Policía de Los Angeles, Charlie Beck, ha señalado que en efecto el policía que le disparó a Jamines sintió que su vida estaba en “peligro inminente” y que por eso jaló el gatillo. Que como Jamines no hizo caso a la orden de los policías de que soltara el cuchillo o puñal que portaba, y aun peor, que como levantó el brazo en señal de amenaza o intento de agresión, el uniformado no tuvo mas alternativa que disparar.

No tengo intención de cuestionar o poner en duda lo dicho por el Jefe de Policía. Será la investigación al respecto la que determinará si el uniformado tuvo razón en disparar o por el contrario se excedió en sus facultades como agente del orden.

Lo que sí es claro es que no sólo hay molestia entre la población centroamericana que vive, trabaja y/o se moviliza en los alrededores del Parque MacArthur -y aun entre gente que no pasa por ahí- por la muerte de Jamines sino que aun peor el incidente ha sacado a la superficie lo que al parecer es un reclamo de muchos: que la policía trata mal a los inmigrantes latinos.

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Ex Presidente Guatemalteco en la cárcel; USA lo acusa de ‘lavado’ de dinero

27 enero 2010

Primer ex Presidente Guatemalteco en prisión./Solís, S.21

Guatemala sigue dando sorpresas. La noticia ahora es que el martes se capturó al ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo quien en estos momentos se encuentra en prisión en espera de que se decida sobre un pedido de extradición de Estados Unidos.

Digo sorpresa, ya que aun cuando Portillo ha sido enjuiciado en el pasado -tanto en México donde se le acusó de haber matado a dos estudiantes como en la misma Guatemala donde se le acusa de haber robado dineros del estado- cuesta creer que en un país centroamericano y particularmente en Guatemala donde la impunidad ha sido siempre algo normal, se ponga hoy en la cárcel a un ex presidente.

Según los reportes de la prensa guatemalteca, Portillo fue capturado en un sitio de la costa del caribe de Guatemala -en Punta de Palma, Izabal- donde supuestamente se disponía a abordar una lancha con destino a Belize u Honduras.

Portillo dice que todo fue más simple: que estaba en una propiedad ahí en la costa y que tocaron a la puerta, preguntaron por él y se entregó. Cuesta creer que las cosas hayan sido asi de fáciles. Con todo, lo importante es que está detenido.

Su captura da pie para varios comentarios:

  • El rol de USA. De nuevo, que bueno que se le capturó, pero hay que preguntarse, ¿por qué solo se procedió con toda la eficacia del mundo a seguirle la pista una vez que un Fiscal de New York le inició juicio a Portillo la semana pasada. ¿Qué acaso los latinoamericanos medimos la justicia con doble vara y los delitos que se persiguen en Estados Unidos tienen más validez que los que se llevan en los tribunales locales? (en Guatemala, aun cuando se le juzga por delitos similares, Portillo gozaba de libertad condicional).
  • Casos pendientes. Una vez más, saludamos que con la captura de Portillo se haga cumplir la justicia, y por supuesto se envíe el mensaje a toda la sociedad guatemalteca de que nadie está por encima de la ley. Pero surge la pregunta: ¿qué de los uniformados -generales, coroneles y demás- que por décadas han sido señalados como responsables  de masacres y masivas violaciones a los derechos humanos? ¿Habrá acaso necesidad de que exista primero un pedido de extradición de Estados Unidos para que se le aplique la justicia en estos casos?
  • La Comision contra la Impunidad. Lo de Portillo, lo mismo que la investigación que culminó hace unas semanas sobre la muerte del abogado del famoso video -Rosenberg-, han sido posibles gracias al funcionamiento en Guatemala de la llamada Comisión Internacional contra la Impunidad. Este es un organismo de las Naciones Unidas creado precisamente para terminar -o al menos intentar terminar- con la impunidad en Guatemala. Veremos si un día esta Comisión mete las manos al fuego y se atreve a enjuiciar a los responsables de tantas masacres en la historia guatemalteca.

Quien quiera conocer los detalles de los delitos de Portillo hay bastante material en la prensa guatemalteca e internacional. En New York básicamente se le acusa de haber lavado dinero que Taiwan entregó al gobierno guatemalteco para beneficio de bibliotecas escolares. Se habla de al menos 2.5 millones de dólares que Portillo y sus cómplices desviaron a sus cuentas personales utilizando bancos en Estados Unidos, Francia y otros países (cifra ridículamente pequeña por supuesto si se considera lo que otros presidentes de países vecinos supuestamente han robado). Pero bien, delito es delito, no importando cuanto se haya robado.


Presidente Guatemalteco: se investigará si hubo conspiración para derrocarlo

13 enero 2010

Como era de esperarse, comienzan a darse desarrollos políticos en Guatemala luego del bombazo informativo del martes cuando el organismo internacional que investigó la muerte del abogado Rodrigo Rosenberg reveló que este se había mandado a matar él mismo.

Hoy el Presidente Alvaro Colom anunció el inicio de una investigación para determinar si hubo un complot para derrocarlo cuando se dio la muerte de Rosenberg.

El Presidente Colom y su esposa Sandra Torres./Erick Sor/S. 21

Según el mandatario, lo de la investigación no es tanto una cosa personal o de revancha por lo que le tocó sufrir a él y a su esposa en los últimos ocho meses -ambos fueron acusados en el famoso video de Rosenberg de querer matarlo- sino por una cuestion institucional, para determinar si existió una conspiración para derrocar a una autoridad electa.

Colom aseguró que no habrá una “cacería de brujas”, es decir la investigación no se utilizará para golpear a sus adversarios políticos o para meter gente inocente a la cárcel, sino únicamente para determinar responsabilidades en actos que causaron una “seria y profunda” herida en la sociedad guatemalteca.

Se entiende lo del presidente Colom de mostrarse ofendido y de querer que haya una ivestigación. En efecto, cuando se dio la muerte de Rosenberg importantes sectores del ala conservadora -o de derecha para ser más precisos en la descripción del abanico político guatemalteco- se subieron al tren de los ataques contra el mandatario.

Se generó en esos días en Guatemala una peligrosa inestabilidad política que no llegó a mas gracias a la serenidad del presidente y al apoyo de que gozó de la comunidad internacional (aquí hay que darle crédito a la Administración Obama y a la OEA que confiaron en la palabra del mandatario. De seguro que si hubiese estado Bush en el poder Washington le hubiese bajado el pulgar a Colom).

Cuesta creer sin embargo, que haya existido una conspiración de sectores de derecha guatemaltecos teniendo como elemento central la muerte de uno de sus propios miembros. Aunque por supuesto hay gente como el presidente venezolano Hugo Chavez que hablan de una “conspiración fascista” para derrocar a Colom.

Uno quisiera pecar de ingenuo y pensar que no hubo tal conspiración. Que lo que sucedio fue que simplemente se aprovecharon del rio revuelto que se formó luego de la muerte a balazos de Rosenberg.

Aunque por supuesto hay elementos que llaman la atención. En la entrega de ayer mencionabamos por ejemplo, que el video de Rosenberg se filma en la oficina de un abogado y conductor de programas de radio con larga trayectoria como figura de la derecha guatemalteca. Es posible que este individuo no sabía nada sobre lo que sucedería luego con Rosenberg, en todo caso, su presencia en todo este enredo debe investigarse.

Más importante que la investigación de si hubo conspiración o no, es el hecho de que el crimen se investigó y se hicieron públicos los resultados -aunque hay gente que no cree en ellos, la credibilidad del organismo que investigó está fuera de dudas.

Esto aunque suene fácil decirlo es un enorme avance en una sociedad guatemalteca acostrumbrada a la impunidad y a la idea de que los poderosos hacen lo que quieren sin que nunca se les llame a rendir cuentas.

Es claro que esta investigación sólo pudo llevarse a cabo debido a que el organismo que investigó tenía el apoyo de las Naciones Unidas -la llamada Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala-, del mismo gobierno guatemalteco y sus miembros eran prácticamente intocables. De haber sido un juez y fiscales guatemaltecos los que investigaban no hubiese sido extraño que los hubieran amenazado y hubieran huido del país -como ha sucedido en otros crímenes notables en la historia reciente de Guatemala.

Del lado del gobierno, o al menos de parte de gente cercana a Colom, también hay cosas que investigar. Sucede que durante la investigación sobre la muerte de Rosenberg un ex funcionario del gobierno de Colom dio informes a la Comisión tratando de involucrar en el crimen a gente de uno de los partidos de derecha guatemalteco. Obviamente, hoy sabemos que no había nada de cierto en tales informes.


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