El tema de Cuba genera siempre profundas pasiones e intensas polémicas en las cuales cuesta ponerse de acuerdo, y aun peor, coincidir en una línea de análisis o valoración de hechos. Todo esto ha sucedido hoy una vez más con la noticia de que el gobierno cubano pondrá en libertad a 52 presos políticos -de conciencia les llaman algunos, ya que aun en la denominación de los detenidos hay controversia.
Para algunos, el anuncio de la liberación de los presos -hecho por la Iglesia Católica de Cuba- es muestra de que al menos algo se mueve en la política cubana y de que el regimen de Raúl Castro no ha cerrado las puertas al diálogo con la comunidad internacional.
Que es más, que la medida va dirigida no sólo a sus interlocutores europeos -fue el canciller español Miguel Moratinos quien participó en la negociación- sino también indirectamente a Estados Unidos con el objetivo de que la Administración Obama cambie su política hacia Cuba.
Para otros, la decisión de Castro y compañía está basada en la necesidad del gobierno cubano de quitarse de encima la presión internacional y evitar otro escándalo como el que pasó en febrero cuando murió el disidente Orlando Zapara quien estuvo meses en huelga de hambre. Ahora también había otro disidente -Guillermo Fariñas- quien amenazaba llegar a las últimas consecuencias en su huelga de hambre sino se liberaba a los presos políticos.
Creo que es importante ver la decisión del gobierno cubano como un pequeño movimiento en la dirección adecuada. Por supuesto que no es suficiente y no debe verse como un cambio sustancial en la política del regimen en lo que a derechos humanos o el respeto a las libertades civiles se refiere. Esto por varias razones:
- Los presos serán enviados al exilio (se supone que España los aceptará). Si de verás hubiese un cambio tendrían derecho a quedarse en su propio país y que se les respetara su actividad opositora.
- Al pueblo cubano prácticamente no se le ha informado de lo sucedido, o al menos hablado en términos claros qué es lo que ha pasado. Inicialmente fue únicamente en la página de internet de la Iglesia Católica cubana que se anuncio de la liberacion de los presos. Luego el diario Granma -el órgano oficial del gobierno cubano- publicó una fota en la que aparecen Raúl Castro, el cardenal cubano Jaime Ortega y el canciller español y como texto sólo añade el boletin del Arzobispado de La Habana.
- Los presos no han sido puestos en libertad de inmediato. Cinco se supone que saldrán en las próximas horas hacia España, luego otros seis que están enfermos serán trasladados a prisiones cerca de donde viven sus familias, y tanto estos como el resto se supone que eventualmente serán puestos en libertad (en los próximos tres meses).
Insisto, lo de los presos es un cambio pequeño pero que no puede simplemente ignorarse o catalogarsele como una movida cínica o cosmética del gobierno que al final no cambia nada. El solo hecho de que Raúl Castro se haya sentado a dialogar/negociar con el Cardenal Ortega en un tema explosivo como son los derechos humanos habla de una situación diferente o al menos de algo que antes no existía. Que Castro lo haga por presiones internacionales, por aislamiento, por querer congraciarse con Europa y/o Estados Unidos o por lo que sea, es secundario; el punto es que lo hizo.
Ojala que todo el “ruido” favorable generado por lo de los presos de pie para que la Administración Obama y el Congreso eventualmente levanten algunas de las restricciones sobre Cuba y se permita más comercio y el que los estadounidenses (todos, no sólo los de origen cubano) puedan viajar libremente a la isla.


Escrito por Carlos Rajo 



