
No explicó cómo pagará por "su guerra". AP
El discurso del martes en la noche del Presidente Obama marcará un antes y un después en su mandato. Con su decisión de enviar 30 mil soldados más al campo de batalla, Obama hace suya la guerra en Afganistán. Lo que ahí suceda en el futuro inmediato -uno o dos años- decidirá la presidencia.
Si las cosas van mal la de Obama pudiera convertirse en una presidencia de un solo periodo. Aun cuando Afganistán ciertamente no es Vietnam, como algunos criticos del presidente insisten que sí lo es, a Obama le podrá suceder lo que le pasó al presidente Lyndon B. Johnson en los años 60s.
Johnson tiró la toalla ante la reelección ya que era claro que el país no tendría el estomago para tolerar un segundo periodo de un presidente demócrata empantanado en una guerra sin salida exitosa.
Los desafios de Obama y de Estados Unidos en Afganistán son enormes. Aun si uno le da el beneficio de la duda al presidente y acepta su argumento de que esta es una “guerra de necesidad” y de que USA tiene que estar ahí y sino derrotar, al menos disminuir a los Talibanes ya que de lo contrario el país servira para planear más ataques contra Estados Unidos, no hay nada que garantice el triunfo.
Los 30 mil soldados por si solos no pueden ganar la guerra en el largo plazo. Estados Unidos necesita un socio local que en algún momento tome las riendas del país y sea capaz de garantizar su propia sobrevivencia y proveer seguridad y gobernabilidad a la población afgana.
Esto es fácil decirlo pero complicado de hacerlo realidad. Los que darán seguridad son el ejército y la policía afganos, instituciones ambas que hasta ahora se han mostrado incapaces de dar la batalla ante el Talibán.
El que dará la gobernabilidad -servicios y demás cosas que da el aparato gubernamental- es el gobierno del presidente Karzai, considerado uno de los gobiernos más corruptos e ineficientes del mundo.
Y todo esto por supuesto, asumiendo que Estados Unidos consiga derrotar o disminuir en términos militares al Taliban, lo cual tampoco es garantía de que sucederá. Valga recordar lo que enseña la historia: en Afganistán han salido derrotados el Imperio Británico y la hoy extinta Unión Soviética.
El tema es muy largo para agotarlo en esta entrega, valga mencionar un par de aspectos más de lo dicho por Obama en su discurso en la Academia Militar de West Point. Uno, lo de los costos. Dos, lo del plazo para sacar a las tropas.
Los soldados que se enviarán costarán 30 mil millones de dólares anuales. El presidente no dijo de dónde saldrá ese dinero. ¿Cómo se pagarán los costos adicionales de esta guerra que ya este año cuesta más de 70 mil millones de dólares?
Lo del plazo es peligroso. ¿Quá pasa si al año y medio que prometió el presidente que comenzarán a salir las tropas la situacion no ha mejorado? A esas alturas -verano del 2011- la nación comenzará a poner atención a la carrera presidencial. Mal momento para que el presidente tome decisiones sobre el curso de la guerra con el factor electoral de por medio.
En fin, hay mucho de que hablar sobre este tema de Afganistán. Debemos ponerle atención ya que al final de cuentas seremos los contribuyentes los que terminaremos pagando por los costos de la guerra. Aun más grave, muchos jovenes latinos de seguro serán enviados a pelear en lo que es hoy la guerra de Obama.