Obama: las agencias de inteligencia no ataron los cabos en lo del fallido atentado al avión

5 enero 2010

La CIA y otras agencias de inteligencia se durmieron./NYT

El Presidente Obama llamó a las cosas por su nombre. En su primera intervención pública desde la Casa Blanca luego de haber regresado de vacaciones en Hawaii, el mandatario criticó a los servicios de inteligencia de Estados Unidos por no haber detectado e impedido el atentado terrorista del joven nigeriano en un avión con destino a Detroit.

Como lo habíamos comentado en una entrega anterior, varias de las agencias de inteligencia del gobierno estadounidense tuvieron desde meses antes del atentado pedazos de información sobre lo que se planeaba en Yemen. El problema fue que nadie ato los cabos para darse cuenta de lo que venía. Hoy Obama calificó esta falla del sistema de seguridad del país como “potencialmente desastrosa”.

Obama habló de estas piezas de información, llamandolas “banderas rojas” que debieron haber encendido las alarmas de los analistas de inteligencia. Entre ellas, el que el joven Abdulmutallaba había viajado a Yemen y se había integrado a grupos extremistas. Lo mismo que al-Qaeda en la Peninsula Arabica -grupo socio del al-Qaeda de Bin Laden- preparaba ataques contra objetivos en los Estados Unidos mismos.

Por reportes de prensa sabemos que se supo de estos ataques hace varios meses luego de que la Agencia Nacional de Inteligencia interceptó conversaciones telefónicas en las que gente de Al-Qaeda en Yemen hablaba de un atentado que se preparaba con un nigeriano como protagonista.

Lo de que el joven estaba en Yemen vinculado a gente radical lo supo la CIA cuando el propio padre del joven fue ante las autoridades de Nigeria y luego ante la embajada estadounidense en la capital nigeriana, para informarles que su hijo había desaparecido en Yemen y que él temía que anduviera metido en actividades violentas.

No se necesita ser demasiado astuto o experto en inteligencia para atar los cabos y darse cuenta que si se juntaban las dos informaciones se hubiese concluido que algo grave había en torno al joven nigeriano y que era necesario poner su nombre en una de las listas de gente vinculado al terrorismo. Listas por las cuales a alguien se le dificulta o se le niega el subirse a un avión con destino a Estados Unidos.

“Nuestra comunidad de inteligencia falló al no conectar los puntos”, señaló Obama. “Esto no fue una falla de recolección de inteligencia” sino “una falla para integrar y entender la inteligencia que ya se tenía”.

Esta “comunidad de inteligencia” o “agencias de inteligencia” de que tanto se habla son nada menos que 16 agencias con miles de agentes y analistas y presupuestos de miles de millones de dólares. La mítica CIA es apenas una de estas tantas agencias. Por una reorganización que se hizo después de los ataques de 9/11 estas agencias son coordinadas por el Director Nacional de Inteligencia, el que en teoría está por encima del director de la CIA.

Satisface que Obama se de golpes de pecho y sin pelos en la lengua acepte que la comunidad de inteligencia simple y sencillamente fallóo. Por supuesto, algo hay que hacer para en lo posible evitar que esto se repita. En lugar de más registros en los aeropuertos y varios otras medidas que pareciera no tienen sentido o son cuestionables como la de registrar más a gente de ciertos paises, mejor sería que esa comunidad de inteligencia fuera llamada al orden.

Y una cosa más: como en una verdadera democracia, tienen que haber responsables políticos por la falla. No es suficiente conque Obama acepte responsabilidad. Alguien tiene que renunciar entre sus subalternos.


USA tuvo pistas varios meses antes de atentado terrorista en avión

31 diciembre 2009

Desde el pasado agosto los servicios de inteligencia de Estados Unidos tuvieron las primeras pistas de que gente de Al-Qaeda en Yemen planeaba un ataque terrorista utilizando a una persona de Nigeria.

Un par de meses después, otra rama de estos mismos servicios de inteligencia recibió otro “tip” que también envolvía a alguien de Nigeria. Sucede que un prominente banquero y uno de los hombres más ricos de Nigeria había informado a diplomáticos estadounidenses que su hijo había desaparecido en Yemen y que sospechaba que el joven estaba involucrado en actividades radicales (terrorismo).

Se durmieron. Sede del Centro Nacional de Contraterrorismo/AFP

Pasó el tiempo y aunque varias oficinas de inteligencia del gobierno de Estados Unidos tenían en su poder estas piezas de información nadie pudo atar cabos. Como hoy sabemos, en efecto hubo un intento de ataque contra Estados Unidos originado en Yemen, planeado por gente de Al-Qaeda y llevado a cabo por un joven nigeriano.

El joven por supuesto, es Umar Farouk Abdulmutallab, el nigeriano de 23 años que la semana pasada intento hacer detonar un aparato explosivo en un avión con casi 300 pasajeros con destino en una ciudad estadodunidense.

Por fortuna el atentado terrorista no tuvo éxito y hoy el nigeriano se encuentra detenido. El fallo de las agencias de inteligencia sin embargo es enorme y ha generado un caudal de críticas y recriminaciones.

¿Cómo es posible , se preguntan muchos, que despues de los atentados de Septiembre del 2001 y de los miles de millones de dólares que se han gastado en mejorar la seguridad e inteligencia del país se haya llegado a una situación en la que sólo por fortuna no se dio la explosión en vuelo de otro avión estadounidense?

Como parte de la reorganización que se dio entre las agencias de inteligencia despues de lo de 9/11 se creó el llamado Centro Nacional de Contraterrorismo el cual se suponía debería de estar por encima de la CIA y otras agencias que hacen trabajo similar -como la Agencia Nacional de Seguridad- para supervisar y precisamente “atar los cabos” de los pedazos de información que fueran surgiendo sobre posibles atentados contra Estados Unidos.

Hoy se echan las culpas unos a otros. La Agencia Nacional de Seguridad fue la que primero supo de que se planeaba un ataque -via la intercepción de llamadas telefónicas-, luego la CIA se enteró de la denuncia del aflijido padre sobre su hijo que se había radicalizado, más tarde el Centro Nacional de Contraterrorismo decide incluir el nombre del joven nigeriano en una de las listas de sospechosos de vínculos terroristas. Lista sin embargo, que no es tan rígida como otras y que no prohibe que alguien que ahí aparece pueda abordar un avión con destino a USA.

En fin, hay mucho de que hablar sobre todo lo que sucedió con el atentado terrorista del joven nigeriano, por ejemplo que cómo fue posible que se comprara el boleto en efectivo y que el tipo no registrara maletas al subirse al avión y que aun así no se enciendaran las alarmas entre la gente de inteligencia.

Dos reflexiones surgen ante todo esto:

a) que de muy poco sirven las medidas supuestamente de seguridad de registrar más a la gente antes de subirse al avión o de impedirle que se mueva en la última hora del vuelo. Lo importante es que se mejore el trabajo de inteligencia. Que se sea capaz de “atar los cabos” de la información.

b) que se paren los ataques hipócritas y oportunistas de gente como el ex Vice Presidente Dick Cheney de que Obama no combate al terrorismo como debe ser. Si de echar culpas se trata habría que hablar de que esta reorganización de los aparatos de inteligencia se dio precisamente bajo la Administración Bush.


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