El Presidente Obama llamó a las cosas por su nombre. En su primera intervención pública desde la Casa Blanca luego de haber regresado de vacaciones en Hawaii, el mandatario criticó a los servicios de inteligencia de Estados Unidos por no haber detectado e impedido el atentado terrorista del joven nigeriano en un avión con destino a Detroit.
Como lo habíamos comentado en una entrega anterior, varias de las agencias de inteligencia del gobierno estadounidense tuvieron desde meses antes del atentado pedazos de información sobre lo que se planeaba en Yemen. El problema fue que nadie ato los cabos para darse cuenta de lo que venía. Hoy Obama calificó esta falla del sistema de seguridad del país como “potencialmente desastrosa”.
Obama habló de estas piezas de información, llamandolas “banderas rojas” que debieron haber encendido las alarmas de los analistas de inteligencia. Entre ellas, el que el joven Abdulmutallaba había viajado a Yemen y se había integrado a grupos extremistas. Lo mismo que al-Qaeda en la Peninsula Arabica -grupo socio del al-Qaeda de Bin Laden- preparaba ataques contra objetivos en los Estados Unidos mismos.
Por reportes de prensa sabemos que se supo de estos ataques hace varios meses luego de que la Agencia Nacional de Inteligencia interceptó conversaciones telefónicas en las que gente de Al-Qaeda en Yemen hablaba de un atentado que se preparaba con un nigeriano como protagonista.
Lo de que el joven estaba en Yemen vinculado a gente radical lo supo la CIA cuando el propio padre del joven fue ante las autoridades de Nigeria y luego ante la embajada estadounidense en la capital nigeriana, para informarles que su hijo había desaparecido en Yemen y que él temía que anduviera metido en actividades violentas.
No se necesita ser demasiado astuto o experto en inteligencia para atar los cabos y darse cuenta que si se juntaban las dos informaciones se hubiese concluido que algo grave había en torno al joven nigeriano y que era necesario poner su nombre en una de las listas de gente vinculado al terrorismo. Listas por las cuales a alguien se le dificulta o se le niega el subirse a un avión con destino a Estados Unidos.
“Nuestra comunidad de inteligencia falló al no conectar los puntos”, señaló Obama. “Esto no fue una falla de recolección de inteligencia” sino “una falla para integrar y entender la inteligencia que ya se tenía”.
Esta “comunidad de inteligencia” o “agencias de inteligencia” de que tanto se habla son nada menos que 16 agencias con miles de agentes y analistas y presupuestos de miles de millones de dólares. La mítica CIA es apenas una de estas tantas agencias. Por una reorganización que se hizo después de los ataques de 9/11 estas agencias son coordinadas por el Director Nacional de Inteligencia, el que en teoría está por encima del director de la CIA.
Satisface que Obama se de golpes de pecho y sin pelos en la lengua acepte que la comunidad de inteligencia simple y sencillamente fallóo. Por supuesto, algo hay que hacer para en lo posible evitar que esto se repita. En lugar de más registros en los aeropuertos y varios otras medidas que pareciera no tienen sentido o son cuestionables como la de registrar más a gente de ciertos paises, mejor sería que esa comunidad de inteligencia fuera llamada al orden.
Y una cosa más: como en una verdadera democracia, tienen que haber responsables políticos por la falla. No es suficiente conque Obama acepte responsabilidad. Alguien tiene que renunciar entre sus subalternos.

Escrito por Carlos Rajo 
