Venganza por lo de Beltrán Leyva; los ‘narcos’ atacan donde quieren

22 diciembre 2009

Entierro del marino. Atentaron contra su familia./AP

Día intenso este de noticias sobre la violencia en México. Apenas terminábamos de enterarnos del ataque a la familia del marino que murió la semana pasada en la operación contra Arturo Beltrán Leyva cuando se informa que el mismo martes también mataron al Secretario de Turismo del Estado de Sinaloa.

En ese ataque contra la familia del marino murió nada menos que su madre, una hermana y otros familiares cercanos. La acción se dio en el Estado de Tabasco, en el Sur del territorio méxicano. Menciono este detalle geográfico simplemente para ilustrar lo extendido de la violencia en México y la amplia capacidad del narcotrafico para actuar en cualquier punto del país.

Tanto la muerte de la madre y demás familiares del marino, como lo del funcionario del gobierno de Sinaloa -crimen currido a plena luz del día en la capital del estado- hablan mal de la guerra contra el narcotráfico que lleva a cabo el gobierno mexicano del Presidente Felipe Calderón. En lo del marino, del error de haber hecho público su nombre una vez que había muerto. En lo del Secretario de Turismo, de la impotente que se muestra el mismo estado ante la tremenda capacidad operativa de los narcotraficantes.

Es claro que el Estado Mexicano no puede dar protección a todas las familias de los soldados, marinos o policías que participan en la guerra contra el narcotráfico. Lo que sí puede hacer es mantener discretos los datos de los que por alguna razón participan de algun incidente de relevancia pública -tal como el operativo donde murió Beltrán Leyva.

Es posible que nadie en el gobierno haya pensado mal. Que cuando se hizo público el nombre del marino se hizo con la mejor de las buenas intenciones de valorar su entrega al servicio de la nación y luego darle un homenaje. Los hechos por supuesto, demuestran que esto fue una ingenuidad o simplemente una metida de pata.

Es posible también que el narcotráfico haya roto uno de esos códigos no escritos en su guerra contra el Estado Mexicano, el de no tocar a las familias. O es posible que simplemente estén respondiendo a lo que consideran son precisamente violaciones a esos códigos de parte del gobierno. Valga recordar lo que se criticó en su momento de lo hecho por las autoridades con el cadáver del Beltrán Leyva -se le cubrió con billetes y artículos religiosos antes de ser fotografiado.

Lo del Secretario de Turismo es igual de grave. El mensaje que los narcotraficantes envían a la sociedad es que nadie está a salvo, ni siquiera los funcionarios que se movilizan en potentes vehículos -a menudo blindados- y con los siempre presentes guardaespaldas o “guaruras”. En este caso, el desafío o mensaje de los narcos es claro: pueden golpear con impunidad a los mismos altos funcionarios de ese estado que los combate.


Muerte de Beltrán Leyva: el golpe más importante en la guerra de F. Calderón contra el narco

18 diciembre 2009

En el centro de Cuernavaca.

Vaya triunfo el que se anotó el presidente de México Felipe Calderón en su guerra contra los carteles del narcotráfico.

La muerte de Arturo Beltrán Leyva, el llamado “Jefe de Jefes”, es sin duda el golpe más importante en la guerra que Calderón le declaró a los narcos hace tres años cuando inició su periodo presidencial.

Esta celebración sin embargo -y sí que estaba contento Calderón cuando desde Dinamarca, a donde asiste a la Cumbre del Cambio Climático, anunció a bombo y platillo lo de Beltrán Leyva- no debería de servir de pretexto para ocultar o poner bajo la alfombra varias preguntas o cuestionamientos que mucha gente se hace en torno a la guerra contra el narcotráfico.

El Jefe de Jefes.

Primero, debe quedar claro que la desaparición de Beltrán Leyva no significará que se acaba el negocio del narcotráfico. Es no sólo que de seguro alguien en su propia organización tomará su lugar, sino que también otros carteles -en especial el del ‘Chapo’ Guzmán- se beneficiarán de la ausencia del que también fuera conocido como “el barbudo”.

Segundo, el tono triunfalista del gobierno mexicano por el éxito de su operación militar en Cuernavaca no debería de hacer olvidar los serios señalamientos sobre las acciones del ejército -acusado de violaciones a los derechos humanos- precisamente en esa lucha contra el narcotráfico.

Tercero, -y paremos de contar ya que sino nunca se acaba- el éxito de inteligencia en la operación contra Beltrán Leyva no debería tampoco hacer olvidar lo que se ha dicho sobre el infiltramiento y corrupción en los aparatos de seguridad del estado mexicano.

Llama la atención por ejemplo, que haya sido la Marina de México la que llevó a cabo el operativo conta Beltrán Leyva. El gobierno de Calderón no ha explicado por qué fue la Marina y no el Ejército -que es el que normalmente lleva a cabo la lucha contra el narco- la que dio cuenta del capo. ¿Será que en el mismo gobierno no se tiene confianza del Ejército?

La operación contra Beltrán Leyva por cierto, fue llevado a cabo por la Marina con relativa “limpieza”, en el sentido de que se tuvo éxito sin mayores bajas tanto entre los marinos mismos como entre la población civil que se encontraba en el lugar del enfrentamiento y sus alrededores. Hay sin embargo, un par de preguntas al respecto:

*¿Se dio oportunidad a los supuestos narcotraficantes de rendirse?

En el interior del apartamento de Beltrán Leyva.

Llama la atención que el mismo Procurador General de la República se haya mostrado un tanto a la defensiva en la conferencia de prensa cuando habló del tema, señalando que las autoridades “no persiguen a los capos para matarlos”. Que lo que hicieron, dijo el funcionario, fue responder a la agresión de los narcos. Se le da el beneficio de la duda al Procurador, sin embargo, vale el cuestionamiento.

*¿Qué necesidad había, cuál fue el propósito, o quién ordenó que el cadáver de Beltrán Leyva fuera presentado para ser fotografiado cubierto con billetes y artículos religiosos?

No queda claro si la intención con este detalle fue la de una provocación o de una burla de los marinos, o quizá incluso de los “licenciados” de saco y corbata que una vez concluido el operativo militar tomaron cartas en el asunto.

En fin, aun con lo de Beltrán Leyva el narcotráfico y la guerra para combartirlo no se acaban. Mientras haya consumo de drogas en Estados Unidos, tanto dinero de por medio y tanta gente e intereses en México y otros países de Centro y Sur América involucrados, siempre habrá narcotráfico.


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