Han caido las primeras cabezas en la ciudad de Bell. Los tres funcionarios municipales enmedio de la controversia por los altos salarios que ganaban presentaron sus renuncias. O de seguro que fueron obligados hacerlo por el Concejo Municipal ante el escándalo que se ha generado.
Que bueno que esto suceda. La verdad que hasta mucho se habían tardado. Desde que se supo por un destape del diario Los Angeles Times, que el Gerente de la ciudad ganaba casi 800 mil dólares al año, que el Jefe de la Policía ganaba más de 400 mil dólares (más del doble de lo que gana el Jefe de la Policía de Los Angeles) y que la Vice Gerente ganaba más de 300 mil dólares, se ha dado una situación poca veces vista en lo que toca a una de estas pequeñas ciudades del Condado de Los Angeles.
Por un lado, una intensa cobertura en los medios de comunicación que ha hecho que literalmente cualquier residente de Los Angeles y sus áreas vecinas esté enterado del asunto.
Por otro, y quizá lo más importante, es que el cscándalo de Bell ha producido un movimiento ciudadano sin precedentes. Un movimento básicamente liderado por residente latinos de Bell y ciudades aledañas, que de un día para otro ha tomado un protagonismo que nadie nunca se imaginó y que está consiguiendo que se cumplan sus demandas. Hoy no sólo aplauden la salida de los tres funcionarios, sino que además también exigen la renuncia de cuatro miembros del Concejo Municipal.
Hacemos incapie en lo de este movimiento debido a que precisamente una de las razones por las cuales los que mandaban en Bell pudieron haceron lo que hicieron es por la falta de participación de la comunidad.
Sea por que la gente no es ciudadana, o porque aun siéndolo no votan o no participan en política, o simplemente porque están ocupados con el trabajo o los dos trabajos que tienen, el punto es que hay una mínima participación ciudadana en los asuntos públicos.
El movimiento surgido por el escándalo tiene su expresión principal en el grupo llamado BASTA (por sus siglas en inglés -Asociación de Bell para Detener los Abusos) que es el que ha llevado la iniciativa en la lucha para la renuncia de los tres funcionarios y la otra demanda porque renuncien los concejales.
El escándalo sin embargo, no termina aquí. Ya han salido los tres funcionarios y queda pendiente qué pasará con los concejales. De no renunciar, el movimiento BASTA advierte que organizará un referéndum para destituirlos. En términos legales tanto el Fiscal del Condado como el Procurador Estatatal han iniciado investigaciones al respecto (también hay investigaciones sobre si son correctas las pensiones de lujo de los tres funcionarios renunciates).
En principio lo de los salarios fue legal. Es decir, el Concejo Municipal tiene la potestad de firmar contratos con sus funcionarios y pagarles lo que quiera. Aun cuando moralmente es una callada lo que hicieron, en términos legales no será tan simple probar que hubo un acto ilegal. Vale preguntarse si estos concejales obtuvieron algo a cambio al aprobar los salarios de oro del Gerente, el Jefe de Policía y la Vice Gerente.
En donde si es posible que haya tela donde cortar -de nuevo, hablamos en términos legales ya que éticamente todo es un lodazal- es en los salarios de los concejales. Los tipos ganan alrededor de 100 mil dólares al año. Para hacer esto posible y evadir las regulaciones estatales reformaron la la ley en el 2005 en una elección en la que votó poca gente y de la cual de seguro habra más que decir (de más de 400 votos, 200 y tantos fueron de votos ausentes).
Se habla ahora de que el movimiento ciudadano en Bell marca “el despertar de un gigante”. Ojala sea cierto. Que el involucramiento de la población no termine ahí. Que se extienda a la política estatal y nacional. Felicitaciones a esos latinos de Bell y alrededores, algunos de ellos inmigrantes, otros jóvenes hijos de inmigrantes. Un movimiento reflejo de lo que son muchas de las ciudades de esta “nueva California”.




Escrito por Carlos Rajo 





