El Presidente Obama reunió el jueves en la Casa Blanca a un numeroso grupo de figuras del mundo empresarial, político, sindicalista y académico con una pregunta directa por responder: ¿cómo hacer para que esta economía genere más empleos?
A menos de dos días de que el mandatario diera su esperado discurso sobre la nueva estrategia de guerra en Afganistán -cuyo punto central fue el anuncio de que se enviarán 30 mil soldados más a dar la pelea a los Talibanes- hoy Obama pone el ojo sobre el empleo, lo que quizá sea el tema más importante en política interna.
Así como el otro día decíamos que la guerra en Afganistán puede definir la presidencia de Obama, similar dicho puede aplicarse a lo del empleo. Si el presidente y sus asesores no encuentran la fórmula mágica para que la economía comience a generar en empleos en serio de seguro que los demócratas perderán las elecciones congresionales del 2010 y Obama tendrá un camino minado para su reelección en el 2012.
Lo que ahora sucede en este campo del desempleo es un verdadero hoyo negro en la historia reciente del país. La cifra oficial del desempleo es el de 10.2% de la fuerza laboral, lo que en términos de seres humanos quirere decir entre 15 y 16 millones de desempleados.
Si a esta cifra se le añaden los que han dejado de buscar trabajo ya que se cansaron de buscar o los que sólo trabajan a medio tiempo, se tiene un número de desempleados que sobrepasa con facilidad los 20 millones de habitantes -llega hasta los 24 según algunos. No hace falta decir mucho para entender que esta cifra es inaceptable para cualquier sociedad, no sólo en términos morales sino para el crecimiento económico mismo.
En la citada cumbre Obama les pidió a los presentes que propusieran ideas para generar empleos, advirtiendo que el gobierno tiene un enorme déficit y que por ello no hay que esperar que habrá otro paquete de revitalización económica.
La verdad es que no hay fórmula mágica para salir de esta situación de la falta de empleos. La historia económica señala que es necesario que el gobierno siga invirtiendo/gastando en proyectos que generan trabajos -reparar puentes, construir carreteras, edificios, etc-, aun a costa de aumentar el déficit estatal. Es tan urgente el momento que vivimos que se justifica el mal menor de endeudarse más.
Y por supuesto que debería de estar sobre la mesa de discusión el costo de las guerras en Afganistán e Irak. Si hay tanta gente desempleada vale la pena preguntarse si tiene el país la capacidad de seguir gastando en conflictos bélicos al otro lado del mundo cuando aquí a la vuelta de la esquina se está quemando la casa.
Muy poco se ha hablado sobre el rol el sector privado en esto de crear empleos. Hoy la Administración Obama introdujo la idea de que también las empresas pueden ayudar no sólo dejando de despedir gente sino también dando el salto para volver a contratar tabajadores.
Dicho esto, nadie espera que el sector privado por si solo pueda ser el motor para salir de esta crisis . En momentos tan graves como este es sólo el Estado el que tiene los recursos -aun de prestado- para generar empleo en la magnitud que se requiere.
Una de las medidas que anunciará la Casa Blanca para crear empleos es un programa donde se ofrecerá incentivos económicos a la población para que pongan su vivienda a tono con los tiempos que vivimos en lo que a mejor utilización de la energía se refiere -aislar techos, ventanas, sótanos; instalar nuevos calentadores de agua, etc.
Aun cuando suena más a una curita que a un verdadero programa de generación de empleo, de seguro que la propuesta será bienvenida entre los muchos latinos que trabajan en la construcción.


Escrito por Carlos Rajo 

