Plan de senadores Schumer y Graham: primer paso hacia la reforma migratoria

19 marzo 2010

El plan de Graham, izquierda, y Schumer. Millones a la expectativa./Gannet

Por fin una buena noticia en el tema de la reforma migratoria. Los senadores Charles Schumer, demócrata de New York y Lindsey Graham, republicano de Carolina del Sur, han hecho público las líneas generales de su proyecto de reforma migratoria.

En un artículo de opinión que publica el diario The Washington Post los dos legisladores le ponen nombre y apellido a algo de lo que se venía hablando pero que no era oficial: será del Senado de donde saldrá el próximo proyecto de ley de reforma migratoria y serán Schummer y Graham los que encabezarán la iniciativa.

Y aun mejor -en términos de posibilidades de que sea aprobado-, tal proyecto tiene ahora al menos a un senador republicano a bordo.

Que quede claro, lo de los dos senadores es apenas el inicio de un largo camino lleno de obstáculos. No hay que cantar victoria por anticipado y pensar que el asunto ya se cocinó. El plan de Schumer y Graham puede volar en pedazos en cualquier momento.

Marcharán mientras los congresistas votan.

Que coincidencias que el anuncio del plan de los senadores se da cuando está por realizarse en Washington D.C. la gran marcha pro reforma migratoria del próximo domingo. Supongo que los senadores hicieron público las grandes pinceladas de su plan de reforma antes de la marcha para que no los acusaran de que estaban repondiendo a las presiones originadas por la protesta.

Pero bien, analizemos un poco lo del plan de Schumer y Graham.

El plan va al corazón de lo que más le preocupa a la población inmigrante: ¿qué hacer con los millones de indocumentados? Palabras más palabras menos, con requisitos aquí con requisitos allá, el punto es que el plan de los senadores acepta que habrá legalización para esta poblacion indocumentada (en otra entrega tocaremos en detalle lo que se les exigirá a los indocumentados Ej.: que paguen impuestos de años anteriores, que dominen cierto inglés, etc.)

Otros de los elementos del plan son:

  • El establecimiento de una tarjeta de identidad. Todo el mundo (ciudadanos, residentes, gente con permiso temporal de trabajo) deberá adquirir esta tarjeta la cual deberá ser presentada al momento de buscar trabajo. Además del nombre y datos generales, la tarjeta tendrá un elemento “biométrico” (no queda claro si será algo del iris, de las venas de la mano o alguna otra cosa) que la hará prácticamente imposible de falsificar y con la cual se garantizará que la persona que la porta está autorizada a trabajar en USA.
  • Aumento de seguridad en la frontera. Lo mismo de lo que se ha venido hablando en los últimos años (tema favorito del presidente Bush y los republicanos) de contratar más agentes de la “migra”, de levantar muros -reales y virtuales- y en general de lograr lo que llaman “el control de la frontera”. Igualmente, el hacer cumplir la ley migratoria internamente (multar al empresario que contrate a indocumentados, detener y deportar a indocumentados, etc.)
  • La creación de un programa de trabajadores huéspedes. Cada año ingresarán al país cierto número de trabajadores los cuales en teoría no vendrán a quedarse sino únicamente a trabajar cierto tiempo y luego regresarse a su país de origen. En algunos casos podrán solicitar su estadía permanente.
  • Dar tarjeta de residencia permanente a gente calificada. Esto es algo que se da como concesion a los críticos de la reforma migratoria para que vean que el plan no sólo beneficia al indocumentado “de a pie”, sino también al potencial inmigrante de la academia. Quienes estudien aquí en una universidad y obtegan su maestría o doctorado (P.h.D) en áreas de ciencias, matemáticas o similares podran solicitar la preciada “green card”.

En otro escrito comentaremos más a fondo cada una de las partes del plan. Por fin todo esto sera ficción y puros buenos deseos si el domingo los demócratas no logran pasar en el Congreso la reforma al sistema de salud. Si lo consiguen, se abre la puerta para que se inicie la discusión en Washington y en el resto del país sobre lo bueno y malo del plan de los senadores.

Adelantemos un par de potenciales problemas: Graham ha dicho que retirará su apoyo si los demócratas pasan el plan de salud en el Senado mediante el procedimiento llamado “reconciliación” (con sólo 51 votos en lugar de 60). Ha dicho también que no dará su apoyo al plan de reforma migratoria si el liderazgo demócrata no convence a al menos un senador republicano más a que se suba al tren de la reforma. De nuevo, un campo minado por atravezar antes de cantar victoria.

Por el momento, hay que enfocarse en lo positivo. Que bueno que el plan está en la discusión pública y que se realizará la gran marcha el domingo.


A propósito de la visita de Luis Gutiérrez a LA: ¿habrá reforma migratoria?

2 febrero 2010

Gutiérrez: ejemplo a seguir para otros políticos latinos.

La visita a Los Angeles del congresista de Illinois, Luis Gutiérrez, ha servido para que mucha de la opinión pública latina hable una vez más del tema de inmigración, de las posibilidades de una reforma migratoria y de cuál es la mejor manera de ejercer presión para que el Congreso y el Presidente Obama escuchen el clamor de la población latina por una reforma.

No quiere decir que la gente no esté siempre interesada en el tema migratorio. Por supuesto que lo está, en muchos casos, particularmente cuando se es indocumentado, se vive el tema de día y de noche. Desde que se levanta hasta que se va a la cama, cargando siempre ese temor o angustia de en cualquier momento puede ser descubierto por la temida “migra” y ser deportado.

A lo que nos referimos con la visita de Gutiérrez es que con su presencia en el Sur de California los medios de comunicación -particularmente los que son en español- y muchos líderes latinos se ven obligados a poner el tema de la reforma migratoria como punto central de la discusión pública. Y es que Gutiérrez es un legislador especial. Pocas veces hemos visto un congresista que le ponga tanta pasión, interés y accionar político a un tema que no necesariamente le dará dividendos personales -políticos se entiende.

Cuando uno ve y escucha a Gutiérrez, con su compromiso en pro de la reforma migratoria y su actitud de exigirle a sus compañeros en el Congreso y a los líderes demócratas -al Presidente incluido- que apoyen la aspiración latina por la reforma, digamos que uno vuelve a tener confianza o fe -suena muy religioso esto- en los políticos y/o el sistema político estadounidense. La verdad reconforta que al menos haya un político que llame las cosas por su nombre y que meta las manos al fuego en un tema no necesariamente popular entre el gran público.

Pero bien, dejemos de preciar a Gutiérrrez -alguien dirá que en esto de la política nada es gratuito y que de seguro algo queremos, un ‘hueso’ o algo por el estilo- y comentemos un poco sobre las posibilidades de que pase la reforma migratoria.

Como se sabe, para que haya reforma migratoria el proyecto de ley tiene que ser aprobado por ambas Cámaras -y después convertirlo en uno solo y después que lo firme el Presidente, pero esto es al final, por hoy centrémonos en lo que pueda sucede en el Congreso.

En la Cámara Baja o de Representantes -de donde Gutierrez es miembro- se necesitan 218 votos para aprobar un proyecto de ley. Los demócratas tienen una mayoría de mas de cuarenta congresistas, es decir aun si cuarenta votaran en contra de la reforma, el proyecto siempre se aprobaría.

Aun cuando hay muchos demócratas de distritos conservadores que no se sienten cómodos con la reforma bien sea porque sus votantes la rechazan o porque ellos mismos se oponen a cualquier cosa que suene o se vea como ayuda, amnistía o cosa similar a los indocumentados, es posible pensar que Nancy Pelosi -la Presidenta de la Cámara- tendrá los votos para pasar la ley. El gran problema será en el Senado.

Ya en el 2006 y en el 2007 hubieron intentos de reforma migratoria que fracasaron en el Senado. Hoy en el 2010 puede pasar lo mismo. Aun cuando los demócratas tienen mayoría simple de senadores -51- por esas reglas confusas del Senado se necesita una mayoría calificada -60- para pasar una ley de la trascendencia de la reforma migratoria. La única manera de que pueda ser aprobada es si al menos un par de senadores republicanos votan con los demócratas.

Hasta ahora la actitud de los senadores republicanos ha sido la de oponerse a todo lo que venga de los demócratas. Uno pensaría sin embargo, que en esto de la reforma migratoria hay un elemento que pudiera hacer la diferencia: la necesidad de los republicanos del voto latino.

Cuesta creer que los senadores republicanos estén dispuestos a seguir perdiendo el voto latino -lo vienen perdiendo en los últimos años precisamente por como han actuado en el tema migratorio- y que digan no a cualquier propuesta de reforma. Un dato que da para sentirse un tanto optimista: hay al menos un senador republicano-Lindsey Graham de Carolina del Sur- quien ha estado trabajando con otros senadores demócratas -Charles Schummer de New York en especial- para ponerse de acuerdo en un proyecto de reforma.

Dejemos hasta aquí el comentario, se hace demasiado largo el escrito y llevaría una eternidad hablar de la cantidad de obstáculos que enfrentará el eventual proyecto de reforma migratoria. Teminemos simplemente dando el reconocimiento de nuevo al congresista Gutiérrez. Con su trabajo en favor de la causa de los indocumentados se ha ganado el favor de los latinos bien sean de Chicago, de Los Angeles o de donde sea.


Casa Blanca asegura estar lista para la batalla por la reforma migratoria

4 enero 2010

Reforma Migratoria: el sueño de 12 millones de inmigrantes/AP

En los últimos días del año que recién concluyó se dio una noticia que en general pasó desapercibida debido a la gran atención que se le ha dado al frustrado ataque terrorista del joven nigeriano a un avión estadounidense. Me refiero a una “conference call” o llamada de conferencia que funcionarios de la Casa Blanca tuvieron con activistas y políticos latinos involucrados en la lucha porque se apruebe una reforma migratoria.

Este tipo de actividades no son nada nuevo. Al contrario, se dan a menudo, cada vez que la Administración en el poder quiere enviar algún mensaje a sus bases o influir en determinado proceso político o legislativo. En este caso sin embargo, lo de hablar en términos positivos sobre el tema de inmigración es relevante debido al menos a dos razones:

  1. Porque la Administración Obama confirma que aun con la apretada agenda que tiene por resolver -guerras, reforma al sistema de salud, al sistema financiero, la economía, trabajos, etc.- sigue comprometida a meterse de cabeza en el proceso político-legislativo para que se apruebe la reforma migratoria.
  2. Porque la Administración Obama confirma también que está dispuesta a dar la batalla política en un tema que es explosivo -en términos electorales- precisamente en un año en donde habrán elecciones congresionales.

Para la Administración hubiese sido más fácil simplemente obviar el tema de la reforma migratoria y esperar a dar la batalla política en un momento menos complicado. Aunque la verdad, el tema de inmigración es y será siempre complicado. Los que están en contra de la reforma lo estarán siempre y nunca habrá un mejor o peor momento para intentar pasar la ley.

Se supone que uno de los motivos que animan a la Administración Obama para meterse en lo de la reforma migratoria es el hecho de que teme perder parte del voto latino. Voto este que fue crucial en la elección del 2008 para ganar estados como Nevada, Colorado y Nuevo México. Muchos latinos, se dice, aun cuando no tengan ellos problemas migratorios directos, se sienten cercanos al tema debido a que algún familiar o amigo es indocumentado. Obama y los demócratas no quieren que este electorado latino se quede en su casa en la elección del próximo noviembre.

Que bueno que la Administración está dispuesta a dar la batalla. Poco a poco se va delineando el campo de acción legislativa: ya el congresista de Illinois, Luis Gutiérrez, introdujo un proyecto de ley de reforma migratoria y se supone que en unas semanas hará lo propio el Senador por New York, Chuck Schumer.

No somos optimistas sobre las posibilidades de que se apruebe este año una reforma migratoria. Así como ha sucedido con lo de la reforma de salud, hay muchos demócratas conservadores -sin contar los republicanos por supuesto- que harán casi imposible que el proyecto pase. Las condiciones de la economía además, con millones de desempleados, complican el panorama. Ojala que me equivoque. Hay al menos 12 millones de seres humanos a la expectativa.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.