Un camarógrafo mexicano que trabaja en Ciudad Juárez ha sido galardonado con un premio internacional que reconoce el trabajo de periodistas independientes -o “freelancers”- en situaciones de conflicto y peligrosidad.
Arturo Pérez, originario del Distrito Federal pero residente de la violenta ciudad fronteriza desde el 2008, ha documentado la brutal realidad diaria de lo que se conoce ahora como la más peligrosa ciudad del mundo (sólo en este año murieron ya más de 3000 personas).
Para cualquier periodista pero en particular para un periodista mexicano no es fácil operar en Ciudad Juárez. Se corre el peligro de ser blanco de la ira de alguno de los grandes cárteles de la droga, o bien de las pandillas menores que operan en la ciudad y el borde fronterizo y por supuesto, de enojar también a las autoridades militares. A nadie de los que participan de la llamada “guerra contra el narcotráfico” le gusta que haya cobertura de la prensa independiente. No por casualidad han muerto en México desde el 2006 cerca de 30 periodistas o en general trabajadores de prensa.
El premio otorgado a Pérez es parte de los llamados Rory Peck Awards (Premios), un reconocimiento que se entrega anualmente en Londres en memoria de Rory Peck, un camarógrafo inglés “freelance” quien fue muerto en Moscú en octubre de 1993 cuando cubría una feroz batalla durante el frustado golpe de estado contra Gorbachov.. Dentro de los Rory Peck Awards se ha establecido un nuevo premio, en este caso el Martin Adler, en memoria también de otro camarógrafo independiente también muerto cubriendo eventos noticiosos -en Somalia. La idea del Adler es reconocer el trabajo de un periodista en situaciones de peligro.
“Arturo ha capturado con su cámara imágenes brutales que documentan las masacres, los ataques, las desapariciones y los carro-bombas que han dejado miles de víctimas en una ciudad que se ha convertido en el campo de batalla de los grupos criminales”, señaló Manuel Carrillo, un productor de televisión de la agencia Reuters en México y quien nominó a Perez al premio Peck/Adler.
Escrito por Carlos Rajo 


