La gran mayoría de senadores republicanos con la ayuda de cinco senadores demócratas conservadores impidieron que se hiciera realidad el sueño de cientos de miles de jóvenes de indocumentados de salir de la sombra y regularizar su situación migratoria.
El “Dream Act”, o la la Ley del Sueño, no pasó el procedimiento parlamentario del “cloture” o clausura del debate al no alcanzar los 60 votos requeridos. Como lo habíamos adelantado en este espacio, la negativa republicana a dar su apoyo al proyecto de ley anunciaba la muerte del “Dream Act”. La votación del sabado confirmólo dicho. Apenas tres senadores republicanos votaron por la ley.
Lo que sorprende es que esos cinco demócratas hayan votado también en contra del “Dream Act”. Es cierto, los cinco son de estados conservadores y como todo buen político se cuidan de que una votación que es controversial y de gran polémica entre el público les genere una reacción negativa en la próxima elección. Con todo, una esperaría que en algún momento hubiesen puesto a un lado las valoraciones políticas y centrarse en los beneficios de la ley. Cuesta entender como abrir el camino de la legalización para cientos de miles de jóvenes que quieren estudiar y/o servir en las Fuerzas Armadas y que básicamente sólo conocen este país, sea algo negativo para la nación.
Dicho esto, no hay que perder de vista que fueron los republicanos los principales responsables del fracaso del “Dream Act”. En general ya siempre se ha sabido que el político promedio republicano está opuesto a cualquier cosa que huela, suene o parezca a una “amnistía” para indocumentados, sean esto padres de familia, abuelitas o niños y jóvenes.
Y el “Dream Act” según estos parámetros republicanos, era precisamente eso: una amnistía para potencialmente un millón y más de jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos antes de cumplir los 16 años, que habían estado en el país por al menos cinco, que se habían graduado de la secundaria y que irían bien a una Universidad o al ejército. Aun así, cuesta entender la conducta -o el voto- de varios senadores republicanos que en algun momento en el pasado mostraron cierta simpatía por la causa de los inmigrantes.
Qué decir del quizá más conocido senador para el público latino: el ex candidato presidencial y senador por Arizona, John McCain. Como se recordará, hace unos años McCain llegó al extremo de poner su nombre a uno de los tantos proyectos de ley de reforma migratoria que se han intentado pasar -acompañando en la inciativa al fallecido senador Edward Kennedy. Hoy McCain se ubica en la extrema derecha del espectro político republicano. Se suponía que este cambio habia sido una necesidad para sobrevivir la primaria republicana en Arizona. Hoy que ha sido reelecto y sigue con estas posiciones confirma que a medida que ha ido envejeciendo se ha vuelto más conservador.
Qué decir de gente como el senador Lindsey Graham quien recien hace unos meses estuvo envuelto en pláticas con la Administración Obama para formular otro proyecto de ley sobre una reforma migratoria integral. Hoy Graham también no quiere saber nada de asuntos de inmigración, en parte porque en el 2012 irá a la reelección. De seguro que votó contra el “Dream Act” porque temía que si la apoyaba el “Tea Party” lo declararía su enemigo.
O qué decir de gente como el senador Orin Hatch de Utah, quien en el pasado también fue uno de los que presentó una de las tantas versiones del “Dream Act”. Hoy para no verse tan mal ante la opinón pública, el senador optó por no presentarse a votar (hubieron 4 senadores ausentes en la votación).



Escrito por Carlos Rajo 


