Vásquez Mota: triunfo histórico sí, pero lejos todavía de la presidencia

6 febrero 2012

Primera mujer candidata. ¿Le alcanzará para ganar la presidencia?

El triunfo de Josefina Vásquez Mota en la primaria del gobernante Partido Acción Nacional (PAN) marca no sólo un hito histórico en la política mexicana ya que es la primera vez que una mujer será candidata presidencial, sino también inyecta entusiasmo y competencia en una elección que según las encuestas debería de ser ganada fácilmente por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Lo de Vásquez Mota es loable. Es no sólo el dato histórico, sino como consiguió la victoria. Aun cuando nunca se aceptó oficialmente, era secreto a voces en la opinión pública mexicana que la política panista, casada y madre de tres hijas, no era la favorita del Presidente mexicano Felipe Calderón. El mandatario veía como su sucesor y heredero político a Ernesto Cordero, ex Secretario de Hacienda y quien terminó en un lejano segundo lugar en la primaria (54% para Vásquez Mota y 38% para Cordero).

Para superar esta indiferencia -sino es que oposición del mandatario y el aparato gubernamental a nivel federal- Vásquez Mota fue directo a las bases panistas, quienes al final fueron las que votaron. Y decimos federal, porque tanto a nivel de estados como de mandos medios en la burocracia, Vásquez Mota tuvo apoyos importantes.

Esta es una de las características del “nuevo México”: un sistema político donde el Presidente ha dejado de ser el presidente-emperador que era antes. Ahora los gobernadores de los estados actúan de manera autónoma velando por sus propios intereses más allá de lo que decida el poder central en la mansión presidencial de Los Pinos. Darle apoyo públicamente a Vásquez Mota era ir claramente en contra de los designios presidenciales.

Al final de la jornada del domingo los panistas por supuesto intentaron presentar una cara de unidad. El propio presidente apareció en la foto con Vásquez Mota junto a los dos pre candidatos perdedores (el tercero fue Santiago Creel, Senador y ex Secretario de Gobernación). Más allá de la foto feliz sin embargo, tanto Calderón como Vásquez Mota tendrán grandes desafíos de cara a la elección del 1 de julio.

El presidente Calderón deseará no sólo lo obvio -que la candidata gane- sino también que una vez en la presidencia mantega lo que ha sido la principal política de su gobierno: la lucha frontal al narcotráfico. Vásquez Mota por su lado, deberá marcar cierta distancia de Calderón o al menos del PAN. Sucede que la mayoría del publico mexicano le baja el pulgar a lo que ha sido la administración panista aunque al mismo tiempo aprueba por ligera mayoría la gestión personal de Calderón.

En términos de la elección de julio lo de Vásquez Mota será cuesta arriba. Aun cuando de seguro ganará algunos puntos en estos días por el ruido que ha generado su victoria, por meses todas las encuestas la han ubicado muy lejos del candidato priísta Enrique Peña Nieto (desde 12 hasta 20 puntos porcentuales) en las preferencias del público. Y muy cerca de ella se coloca el candidato de la izquierda Andres Manuel López Obrador. Lo de ser mujer ayuda sií pero hasta el momento no ha sido suficiente para preocupar a Peña Nieto.

Por lo que hasta ahora ha mostrado, Vásquez Mota tiene un largo camino por recorrer. Sus debates en la primaria panista fueron aburridos por decir lo menos, acartonados según muchos y faltos de propuestas que deveras conectaran con la realidad diaria y preocupaciones de los votantes. En múltiples entrevistas e intervenciones públicas Vásquez Mota ha mantenido una tónica de vaguedad, siempre con la misma sonrisa en su rostro y nunca abordando en serio ese punto nodal de la politica mexicana actual: qué hacer con el narcotrafico? Se continúa con la política de Calderón o se plantea una alternativa?

Pero como decíamos arriba, que bueno que los panistas han escogigo candidato(a). La elección presidencial parecía un camino pavimentado para Peña Nieto. Ojala que ahora que están los tres candidatos se inicie una verdadera discusión de las políticas, asuntos y temas que marcan la vida de los votantes. Se necesita más que la eterna sonrisa de Vásquez Mota, la figura impecable -copete incluido- de Peña Nieto o las promesas de una república amorosa de López Obrador. Histórico sí lo de Vásquez Mota, pero pendiente de aterrizarlo en la tormentosa realidad mexicana.


Votantes Latinos en California: claves en los triunfos demócratas

5 noviembre 2010

Decisivos en triunfos demócratas.

De regreso después de varios días de ausencia. La verdad no ha habido razón en particular para no escribir. A veces es simplemente que es más fácil hablar y hablar en televisión que hacer el esfuerzo por ordenar las ideas y sentarse a escribir. Pero bien, aquí estamos de nuevo.

¿Qué decir de la elección que no se haya dicho o escrito en los últimos días? Como muchos, estoy sorprendido por la aplastante derrota de los demócratas. Aun cuando ya se veía venir no esperábamos una victoria republicana de tal magnitud. Pero repito, cualquiera que haya estado en el país en los últimos dos o tres días sabe en general lo que sucedió y de seguro que ha leído o visto por televisión más de alguno de los análisis al respecto. No pecaré de necio al insistir en este tema del asalto de los republicanos y sus “primos” del Tea Party a los corredores del poder. Por hoy me limitaré al comentario sobre el rol del voto latino.

Los triunfos demócratas en California -de gobernador y senador- y en Nevada -de senador- representan no sólo unos de los pocos puntos de éxito del ahora golpeado partido del Presidente Obama sino también “el muro” que en general impidió que las hordas del Tea Party sentaran cabeza en el Oeste del país.

Y lo mejor -al menos para nuestro consumo-, en ambos estados los latinos jugaron un papel central en la victoria demócrata.

Seguirá en Washington gracias a los latinos.

Harry Reid, el líder del Senado, literalmente le debe su reelección a esos miles de votantes latinos de Nevada que trabajan en los casinos, hoteles y la industria de la construcción. Los latinos constituyeron cerca del 15% de los votantes de Nevada y se habla de que alrededor del 70% -o hasta 90% segun algunas encuestas de salida- votaron por Reid -el número exacto es obviamente imposible de saberlo.

En California tanto Jerry Brown como Barbara Boxer obtuvieron la mayoría del voto latino. En el caso de Brown, debido a su amplia ventaja sobre Meg Whitman, el voto latino sirvió para solidificar esta diferencia -7 ú 8 puntos porcentuales que le añadió el voto latino. Por supuesto que si estos votos hubiesen sido para Withman la elección hubiese sido más reñida con más posibilidades para la candidata republicana.

En el caso de Boxer, el voto latino fue crucial, ayudando a marcar la diferencia sobre Carly Fiorina.

En general, los latinos de California votaron por los demócratas en porcentajes que van del 60 y tantos por ciento hasta más del 80% -de nuevo, imposible saber con exactitud el número. Este porcentaje se vuelve más importante si se considera que en California los latinos constituyen más de un quinto del electorado -más o menos el 22%-24%.

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Semana terrible para Obama: primero lo de Massachusetts y luego lo de la Corte Suprema

22 enero 2010

Semana para olvidar./AP

Vaya semana la que está por concluir. Mientras en Los Angeles hemos debido lidiar con la lluvia y sus consecuencias en una región que pareciera sumirse en el caos cada vez que llueve por varios días seguidos, en otros ámbitos del país han ocurrido desarrollos que no exageramos al calificarlos de terremotos políticos.

Primero fue lo de Massachusetts el martes, donde el candidato republicano a senador, Scott Brown, consiguió el triunfo nada menos que en el asiento senatorial que por más de cuatro décadas tuvo el fallecido senador demócrata Edward Kennedy. Asiento además, que antes había sido ocupado por quien sería luego el presidente John Kennedy. O sea, un puesto de senador que casi uno podía decir era de propiedad de los demócratas.

Lo explosivo de esta victoria republicana por supuesto, es no sólo que el partido que hoy está fuera del poder literalmente le haya quitado de las manos el puesto a los demócratas -hasta hace unas semanas casi nadie fuera de Massachusetts había escuchado del hoy senador republicano- sino aun más importante es el hecho de que con esta derrota los demócratas pierden la mayoría calificada de 60 senadores. En una frase, iniciativas de ley como la reforma al sistema de salud, están en peligro, sino que es casi muertas.

El otro desarrollo de magnitud terremoto -siempre en términos políticos por supuesto- ha sido la decisión del jueves de la Corte Suprema sobre la participación de las empresas, corporaciones y otras entidades como sindicatos en las campañas políticas. Básicamente lo que la Corte decidió por mayoría de 5 a 4 fue que las empresas y similares pueden gastar todo el dinero que quieran en una campaña política.

Esto quizá no suena tan drástico, pero lo cierto es que lo hecho por la Corte es enorme en lo que es el proceso político estadounidense. La decisión del jueves viene a romper lo que ha sido una tradición de cien años o más en la política de USA de limitar el rol de las corporaciones en las campanas políticas. La idea hasta este momento había sido de que una empresa o corporación no podía participar directamente en una campaña política apoyando o atacando a un candidato o una causa debido a que se suponía que esta entidad tendría a su disposición enormes recursos financieros con los cuales fácilmente podría influenciar el resultado de la elección.

Lo que hoy sucederá es que los congresistas, senadores y políticos a nivel estatal vivirán con la amenaza latente de que si votan en contra de los intereses de tal o cual empresa o corporación, esta entidad les hará la vida imposible en la próxima elección.

Un ejemplo: un congresista que decide votar en contra de algún proyecto de ley que favorece a las compañías petroleras sabe que corre el riesgo de que en el futuro -la próxima elección- estas compañías podran poner todo el dinero que quieran en ataques contra su persona y/o en favor del candidato opositor.

Hay restricciones por supuesto en lo que las empresas pueden hacer, por ejemplo de que no pueden coordinar los ataques con el candidato opositor, es decir que la empresa por si sola tendra que desarrollar la estrategia de ataque. Pero esto es secundario, el punto es que esa empresa puede destinar millones en ataques para destruir a ese político que votó en su contra.

Es tan grave esto que ha hecho la Corte que se habla de un retroceso de décadas en la democracia de Estados Unidos. Si ya el proceso político estaba inclinado hacia los que tenían más dinero hoy será aun peor. Es no sólo que las empresas podrán meter millones en el proceso político sino también lo podrán hacer individuos de grandes recursos -sólo tendran que establecer una fundación o persona jurídica similar para canalizar los fondos.

Sin duda que ha sido una semana difícil para el Presidente Obama. Lo del Senado le mueve el piso en lo que hasta ahora ha sido su principal proyecto legislativo. Si la reforma al sistema de salud no es aprobada por el Congreso -ya pasaron versiones en ámbas Cámaras, ahora hace falta que se pongan de acuerdo en un proyecto común- será un fracaso enorme para el Presidente y los demócratas. Si esto sucede, su presidencia habrá sufrido una herida que costará sanar y que sin duda tendrá efectos en las elecciones por venir.

Lo de la Corte, aun cuando no le afecta directamente, si es potencialmente explosivo para él y para todos los políticos demócratas. Como es la tradición en este pais, el gran mundo empresarial está por lo general con los republicanos. No por casualidad estos aplaudieron a rabiar la decisión de la Suprema Corte.


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