
Ojala sea cierto que no se olviden de los hatianos./AP
El Presidente Obama ha respondido ante la tragedia en Haití como se esperaría de Estados Unidos: el vecino gigante y rico ofreciendo toda la ayuda moral y material que se necesite al empobrecido y ahora destruido país caribeño.
“No serán abandonados, no serán olvidados”, prometió Obama a los hatianos el jueves al anunciar que su gobierno dará $100 millones de dolares en ayuda humanitaria. Y que además, a pedido de Obama mismo, los expresidentes Bill Clinton y George W. Bush se pondrán a la cabeza de un esfuerzo humanitario internacional para recolectar fondos y más ayuda a Haití.
Antes se había anunciado que diversas unidades del ejército, marines y fuerza naval de Estados Unidos se dirigían hacia Haití para dar asistencia humanitaria -un barco-hospital, personal médico, tropas para la reconstrucción, etc.
Ovbiamente uno se siente solidario con la tragedia que vive Haití y precia el que tanto gobiernos como organizaciones humanitarias y gente común se hayan volcado en la ayuda a los damnificados por el terremoto del martes. Hay sin embargo, varias consideraciones políticas que vale la pena expresarlas aun en estos momentos de dolor y angustia.

Era una iglesia/AFP
Quizá la más importante sea la que se refiere a que este debería ser un momento especial para Haití. Como se sabe, Haití era ya antes del terremoto el país más pobre y subdesarrollado del Hemisferio Occidental.
Un sitio que por décadas ha estado sumido en el desorden, la pobreza, el desgobierno, la desigualdad y la injusticia social. En suma, un desastre como sociedad y país -léase gobierno, estado de leyes, orden público, etc.
Tan grave ha sido la situacion de inestabilidad en Haití que desde hace varios años hay en el país una Misión de las Naciones Unidas de más de 10 mil miembros -entre policías, soldados y burócratas- que es la que literalmente ha impedido que el país se hundiera en la anarquía o de plano dejara de funcionar.
Como detalle valga decir que hasta esta Misión de Naciones Unidas ha sido golpeada por el terremoto -hasta este momento por ejemplo, se encuentra desaparecido el propio jefe de misión, un funcionario internacional de origen tunezino, y su segundo, un funcionario brazileño. No queda claro qué capacidad tendrá la Misión de Naciones Unidas para sacar adelante al país en la etapa de reconstrucción.
Esto hace pensar que el rol de Estados Unidos será clave en los próximos días, semanas y meses. La Administración Obama debería de plantearse como objetivo en Haití no sólo el salvar gente, curar heridos y reestableceer la infraestructura -carreteras, servicios públicos, etc.- sino también fortalecer al Estado haitiano. Si ya antes del terremoto apenas había estado, hoy es prácticamente inexistente.
Serán los propios haitianos por supuesto los que deberán determinar quién los gobierna, pero lo que sí puede hacer la comunidad internacional -con USA a la cabeza- es no dejar que se repita la situación que ha existido por décadas. Tiene que haber un estado decente que funcione, estructuras sociales que al menos alivien la pobreza extrema de la inmensa mayoría de la población y en general, una sociedad más justa.
Uno quisiera pensar que lo de Obama es sincero. Más de alguien ha dicho que su rápida respuesta ante lo de Haití tiene que ver con ciertas consideraciones políticas. De no querer repetir los errores de Bush durante Katrina -de aparecer como no lo suficientemente preocupado por el dolor ajeno-, o del mismo Obama luego del frustrado antentado al avión -tardó tres días en decir algo.
Un detalle histórico: Estados Unidos invadió a Haití en el pasado. Por más de dos décadas en la primera mitad del siglo XX -la ocupación comenzó en 1915 y se extendió hasta los años 30s- los marines fueron los que rigieron la nación caribeña, aunque formalmente existía un presiente hatiano.
Más reciente, durante la Administración Clinton, se envió a las tropas estadounidenses para reestablecer en el poder al derrocado presidente Aristide. De igual manera, cuando se derrocó a Aristide por segunda vez -en el 2004-, la Administración Bush con gusto le bajó el pulgar al presidente.
No sería extraño entonces que alguna gente se opondra a lo que parece ser una masiva presencia de USA en Haití. De nuevo, aun pecando de ingenuos, ante el momento que se vive, pensamos que la oportunidad para refundar el país y sociedad hatiana es única.