La confirmación de que el Presidente Felipe Calderón visitará Ciudad Juárez este jueves es apenas el último de los tantos desarrollos políticos que se han dado en México desde la muerte de los 15 jóvenes en la ciudad fronteriza la semana pasada.
Aun cuando cada día en Ciudad Juárez son ejecutadas al menos media docena de personas, la masacre de los jóvenes, decíamos aquí el otro día, pareciera haber tocada una fibra distinta en la sociedad mexicana. Es no sólo la sociedad civil la que ha reaccionado, rechazando las acusaciones del gobierno de que los jóvenes eran pandilleros con vinculaciones al narco, sino también la respuesta del poder mismo que por fin parece ponerle atención al reclamo de la población por mayor seguridad.
Algunos señalan que todo esto es puro bla, bla, de parte del poder. Que la supuesta preocupación del presidente y del gobernador del estado -quien ha pedido que se trasladen los poderes estatales a Ciudad Juárez- no son reales. Que todo tiene que ver con las elecciones en Chihuahua el próximo julio. Que lo que se está haciendo es posicionarse en el mejor terreno, Calderon para favorecer al candidato del PAN y el gobernador priista Baeza para ayudar al candidato del PRI.
Concedemos que quizá cierto esto. Por fin, no sería la primera vez que se utiliza una tragedia para obtener ganancias políticas. Con todo, optamos por quedarnos con la visión de que mucho de lo que ha sucedido tiene que ver con el accionar de la sociedad civil.
Que sino fuese por las madres de los jóvenes, y por muchas organizaciones no gubernamentales de Ciudad Juárez, que decidieron que no se quedarían calladas ante los señalamientos del gobierno -y de nuevo, del presidente mismo- de que los jóvenes eran sospechosos de entrada y que por ello las ejecuciones eran de alguna manera pleito entre narcos, quizá nada de lo que hoy vemos hubiese sucedido.
No es común ver en la política mexicana -y del resto de latinoamérica- a políticos prominentes darse golpes de pecho aceptando que se han equivocado. El que el Secretario de Gobernación de México se haya visto obligado a viajar a Ciudad Juárez y reunirse con las madres de los jóvenes asesinados y pedir disculpas es algo que tiene mucho valor. Y si el presidente hace lo mismo el jueves sera aun más importante. Es algo que ayudará a la práctica de la política, a la manera de como la ciudadania ve y se relaciona con sus líderes. Un clavo más, por utilizar una figura, en el ataud de lo que era la presidencia imperial de México. El “senor Presidente” tambien puede equivocarse.
Dicho esto, queda por supuesto una pregunta fundamental en el aire: ¿que ha querido decir el presidente cuando promete que se diseñara una nueva política de seguridad para Ciudad Juárez, en este caso, con la opinión de la sociedad civil juarense. ¿Será acaso que se replanteará la estrategia de guerra total contra el narcotráfico? Cada día hay más voces en México que piden por tal replanteamiento.

Escrito por Carlos Rajo 


