El presidente Obama se reunió este martes en la Casa Blanca con un grupo de líderes latinos -dos congresistas y un senador- para reiterarles su interés en que se reforme el “quebrado sistema de inmigración” que ahora existe.
El mandatario puso énfasis en la llamada “Dream Act” (Ley del Sueño Prometido) por medio de la cual se abriría el camino de la legalización para cientos de miles de jóvenes estudiantes indocumentados. Obama recordó que en el pasado esta ley tuvo el apoyo de legisladores de ambos partidos.
La reunión ha sido interpretada en círculos políticos como una señal que el mandatario quiere enviar a las bases partidarias y en particular a los latinos que votaron demócrata, de que su Administración no ha tirado la toalla en el tema de inmigración.
El encuentro se da por supuesto en la misma semana en que han regresado a Washington los congresistas y senadores miembros de la actual legislatura y los cuales terminarán su periodo a fin de año.
La gran pregunta es si el liderazgo demócrata en ambas Cámaras dará la pelea en las próximas semanas por pasar bien el paquete de una reforma migratoria o al menos el “Dream Act”. En cualquier decisión de este tipo es clave el rol del presidente Obama.
La reunión del martes ha sido vista con buenos ojos por algunos y criticada como insuficiente por otros. Se habla de que es bueno lo hecho por el mandatario al reunirse con los legisladores -Senador Robert Menéndez y congresistas Nydia Velázquez y Luis Gutiérrez- y hacer público el hecho de que sigue interesado en el tema de inmigración.
Se cuestiona el que lo haga con relativo bajo perfil -aqui uno recuerda al Presidente Bush, quien también estaba en favor de la reforma migratoria pero nunca puso realmente la carne al asador en la batalla por el tema. Para que el presidente tenga efecto en una gestión de este tipo es necesario que hable mucho más en público del tema e igual de importante, que comienze a llamar a legisladores, en particular a senadores republicanos.
Y este es quizá el meollo del problema. Sin el apoyo de al menos un par de senadores republicanos es casi imposible que haya movimiento legislativo en el Senado. Aun cuando los demócratas tienen mayoría de senadores no cuentan con los 60 de mayoría calificada que se necesitan para cerrar el debate en cualquiera de estos grandes temas de legislación. De ahí la referencia de Obama a que en el pasado algunos senadores republicanos han apoyado o bien la reforma migratoria en general o al menos el “Dream Act”.
Hoy por supuesto las cosas son diferentes.

Escrito por Carlos Rajo 


