Ciudad Juárez, la trístemente célebre ciudad fronteriza del Estado de Chihuahua, vecina de El Paso, Texas, ganó en los años 90s su fama como sitio de muerte e impunidad gracias a los múltiples asesinatos de mujeres y a la casi nula acción de la justicia para castigar a los reponsables.
Varios años después, ya entrados en la segunda década del nuevo siglo, Ciudad Juárez sigue siendo sitio de crimen e impunidad, lugar donde siguen muriendo mujeres jóvenes y donde casi nunca se castiga a nadie. La diferencia ahora es que la violencia ya no sólo toca a las mujeres: en el 2009 hubieron en Ciudad Juarez 2,657 asesinatos, mujeres y demas mortales incluidos -la ‘ciudad más violenta del mundo’ le llaman. Lo que no ha cambiado por supuesto, es la impunidad conque se sigue matando gente.
Lo nuevo también en Ciudad Juárez es que la ciudad se ha convertido en el principal escenario de la guerra contra el narcotráfico que por los tres años de su gestión ha desarrollado el gobierno mexicano de Felipe Calderón, quien en su momento envió al ejército a tomarse las calles de la ciudad.
Traigo a cuento esto de Ciudad Juárez debido a que me entere de la existencia de una periodista española que por años ha venido cubriendo la frontera -y los eventos de Ciudad Juárez en particular- y quien merece que se le conozca.
La periodista se llama Judith Torrea y desde aquí se puede tener acceso a su blog llamado “Juárez en la sombra” donde uno puede leer sus escritos. No diré más porque creo que lo mejor es leer su blog. La verdad que se necesita de mucho coraje para cubrir Ciudad Juárez ahí enel terreno sabiendo que el narcotráfico no hace mucha diferencia entre matar a miembros de otros cárteles, a funcionarios públicos, agentes de seguridad o incluso periodistas.
Mis respetos por lo que hace Torrea. Llegué a su blog gracias a una entrevista que le hizo la periodista y al parecer experta en temas digitales, Esther Vargas, del diario Perú.21. Son las situaciones que se dan en este mundo de Internet y redes sociales en el que vivimos. Gracias a alguien en el Perú nos enteramos de algo que debería de ser territorio natural para los periodistas latinos en Estados Unidos y ni que hablar por supuesto, de la prensa mexicana.


Escrito por Carlos Rajo 



