Reforma al sistema de salud: triunfo histórico de Obama y demócratas

22 marzo 2010

Pelosi. En gran parte gracias a ella el triunfo demócrata.?WP

Dia histórico el domingo. Con la aprobación por la Cámara de Representantes de la reforma al sistema de salud el Presidente Obama y su partido demócrata han logrado algo que por décadas otros mandatarios -tanto demócratas como republicanos- intentaron y nunca pudieron conseguir.

Debe quedar claro que para que el paquete de reformas y sus añadidos tengan vigencia hace falta un paso más en el complicado proceso legislativo, en este caso, que el Senado apruebe el anexo con las modificaciones a la ley principal. Asunto que no sera fácil y en el cual los republicanos seguiran dando la batalla no sólo para envenenar el debate sino para impedir la votación con cualquier clase de maniobra parlamentaria.

En todo caso, uno esperaría que los demócratas conseguirán su objetivo y pasarán la ley, o el anexo a la ley para ser más preciso. Y lo harán utilizando el procedimiento conocido como “reconciliación”, mediante el cual se pasa una ley con mayoría simple de 51 senadores. Esto generará más enojo de los republicanos quienes argumentan que el procedimiento es ilegal ya que el anexo debe de aprobarse con la mayoría calificada de 60 senadores.

Pero bien, asumamos para efectos del comentario que lo del domingo en la noche fue el acto central en este drama de la reforma al sistema de salud que ha durado meses y que ha polarizado al país de una manera pocas veces vista (el sábado se llegó al extremo de que opositores a la reforma -gente del llamado ‘Tea Party’- insultaran con epitetos raciales y sexuales a congresistas demócratas. A uuno de estos congresistas incluso le tiraron una escupida ).

Consiguió lo que muchos otros presidentes no pudieron./NYT

Decíamos que es histórico por la razon de que presidentes demócratas como Harry Truman o Bill Clinton, o republicanos como Richard Nixon, trataron en su momento de reformar el sistema de salud y fracasaron. Lo de Obama y los demócratas hoy es aun más significativo si se tiene en cuenta que la sociedad está más divida, que los dos partidos politicos están más lejos que nunca en términos de encontrar posiciones comunes o llegar a acuerdos y que en general, hoy se vive un clima político en el cual pareciera no hay puntos medios o tolerancia para el adversario político.

No es hoy el momento de entrar al detalle sobre lo que significará la reforma al sistema de salud para cada uno de nosotros. Baste decir que en general para el que tiene seguro médico no habrán de inmediato mayores modificaciones. Para el que no tiene surge ahora al menos la posibilidad de que en unos años (dos o tres) pueda adquirir seguro a precio decente y con ayuda o subsidio del gobierno si es persona de bajos ingresos.

Y algo más: debe quedar claro que no son ciertas las acusaciones de los críticos de que la reforma al sistema de salud es la llegada del “socialismo”, el “totalitarismo” y un monton de sin sentidos más al mundo de la salud y el seguro médico en Estados Unidos.

Lo que ha se ha aprobado, aun cuando importante, no es nada radical. En esencia, el sistema de salud seguirá siendo el mismo, en el cual el seguro médico está basado en la mayoria de los casos en la relación laboral de la persona -el seguro viene como producto del empleo. Esto no es Canadá o Gran Bretaña, por citar dos ejemplos de otros países desarrollados, donde el seguro médico está controlado por el Estado.

"Maten la Ley". Congresistas republicanos./NYT

Más importante por ahora es hablar sobre las consecuencias políticas del triunfo demócrata. El presidente y el liderazgo en el Congreso pusieron toda la carne al asador en esto de la reforma al sistema de salud. A partir de ahora se inicia una carrera contra el tiempo con el objetivo de convencer al electorado de lo positivo y necesario de la reforma (y los republicanos por supuesto, de martillar el sambenito de que todo es malo y que la reforma al sistema de salud traerá el fin del sistema médico y de seguro como lo conocemos).

Será el público el que dará el veredicto en noviembre -elección congresional- y en el 2012 -eleccion presidencial- sobre la reforma al sistema de salud. Por el momento quedémonos con algo que dijo el presidente en su mensaje de la noche del domingo luego del voto en el Congreso: con la reforma al sistema de salud no ha ganado ningun partido político, ha ganado el país todo.


Días decisivos en el Congreso: la suerte de la reforma migratoria depende de la reforma a la salud

17 marzo 2010

Su presidencia dependerá de si hay reforma al sistema de salud./Reuters

En estos días toda la atención sobre el acontecer político nacional está puesta en lo que sucederá en el Congreso en Washington con la reforma al sistema de salud.

El viernes o sábado casi con seguridad los demócratas en la Cámara de Representantes pasarán la ley que aprobó el Senado a finales del año pasado (no hay total seguridad ya que la líder demócrata Nancy Pelosi no tiene asegurados todavía los 216 votos que se necesitan).

El Senado por su lado, pasará luego otra ley con varias modificaciones al proyecto principal.

El Presidente Obama firmará luego la ley de reforma al sistema de salud. Un documento de más de dos mil páginas que regula nada menos un área que representa un sexto de la economía de Estados Unidos.

Suena fácil decirlo pero todo esto literalmente les costará sangre a los demócratas. Básicamente se estarán jugando la eleccción de noviembre próximo e incluso quizá la presidencia de Obama. De no haber reforma al sistema de salud es muy posible que los demócratas pierdan las mayorías en el Congreso. El presidente por su lado, verá disminuida su presidencia a niveles en los que será muy difícil conseguir cualquier otro triunfo legislativo.

Y aquí en este punto es que vale hablar de la reforma migratoria. Lo que pase en los próximos dias con la reforma al sistema de salud tendrá un efecto enorme en el éxito o fracaso de la eventual reforma migratoria.

Que maten la ley exigen los que se oponen.

Si los demócratas no pasan la ley del sistema de salud tanto el presidente Obama como los congresistas y senadores del partido en el poder no tendrán ni la energía, ni la voluntad política y ni mucho menos los votos -o el musculo político- para aprobar la reforma migratoria.

Será tal el golpe a la credibilidad del partido demócrata que un fracaso esta semana en lo de la reforma al sistema de salud repercutirá en toda la agenda legislativa de la administración Obama. La reforma migratoria será una de las primeras víctimas de esa nueva realidad politica que surgirá la próxima semana en caso de fracasar los demócratas.

Pero no se crea tampoco que de aprobarse la reforma al sistema de salud todo es pan comido y con seguridad habrá reforma migratoria. Sucede que para pasar la reforma al sistema de salud los demócratas tendrán que echar mano de un par de maniobras legislativas que a juicio de los republicanos son casi juego sucio.

Una es que los congresistas -o miembros de la Cámara Baja- sólo votaran por el paquete de modificaciones a la ley del Senado para luego automaticamente aprobar -sin necesidad de voto directo y personal- la ley principal. Esto se hará para evitarles a los congresistas que voten por una ley con la cual muchos no están de acuerdo.

La otra “maniobra” se dará en el Senado, donde para aprobar el paquete de modificaciones a la ley sólo se requerirán 51 votos en lugar de los 60 que normalmente se exigirían para un proyecto de ley tan complejo como el de la reforma al sistema de salud. Los líderes demócratas en el Senado argumentan que esta maniobra es legal y que ya en el pasado se ha utilizado en varias ocasiones -así es como George W. Bush para el caso pasó su recorte de impuestos.

Congresita Kucinich. Lo convenció el Presidente de votar a favor.

El problema entonces es que los republicanos, en particular Lindsey Graham, el unico senador que hasta el momento ha dicho que está mas o menos dispuesto a votar por la reforma migratoria, ha amenazado con retirar su colaboración en lo de migración si se pasa la reforma al sistema de salud utilizando las “maniobras” legislativas de que se habla.

En fin, vienen días decisivos para el país. No es alarmista decir que lo de la reforma al sistema de salud definirá la presidencia de Obama y la suerte del partido demócrata en las próximas elecciones. Como cosa colateral, las probabilidades de que haya reforma migratoria también dependen en mucho de si hay reforma al sistema de salud.


Obama y la Reforma al Sistema de Salud: se acabó el tiempo; o la aprueban o la rechazan

3 marzo 2010

El Presidente se la juega. Será en noviembre que se verá si tuvo razón./NYT

El Presidente Obama puso por fin la carne al asador. Luego de meses de no llegar a nada en el tema de la reforma al sistema de salud, el mandatario pidió hoy que el Congreso apruebe o rechaze por simple mayoría su proyecto de reforma. Básicamente, que los senadores demócratas pasen la ley sin importar lo que hagan los republicanos.

“No veo como ayudará otro año de negociaciones”, señaló Obama en referencia a la exigencia republicana de que se inicie de nuevo todo el proceso de reforma al sistema de salud.

Obama y los demócratas se juegan mucho en lo anunciado hoy por el presidente. La reforma al sistema de salud, aun cuando vista como necesaria por la mayoría del público, no goza de gran popularidad en la versión que hoy se considera. El presidente y su partido corren el riesgo de perder el control del Congreso en la elección de noviembre.

Antes de seguir con el comentario sobre las posibles consecuencias de la accion del presidente, vale la pena detallar “la ruta” por la que transitará la reforma al sistema de salud.

  • Aprobación por parte de la Cámara de Representantes. En las próximas dos o tres semanas la Cámara Baja -donde la congresista Nancy Pelosi es la presidenta o ‘speaker’- deberá aprobar el proyecto de ley que en su momento aprobó el Senado (la Cámara Baja también ya pasó hace unos meses su propio proyecto de ley pero al aprobar el que viene del Senado hace que éste sea el texto final).
  • Aprobación por parte del Senado de reformas al proyecto original. Estas reformas han sido propuestas por el Presidente Obama y en teoría incluirán ideas provenientes del campo republicano. Llevan también asuntos que importan a varios congresistas demócratas quienes han dicho que sólo votaran por el proyecto original bajo la promesa de que eventualmente se incluirán estas reformas. Esta aprobacion por parte del Senado se hará con la mayoría simple de que habla el presidente.

En ambas etapas de “la ruta’ hay serias dificultades para el presidente y los demócratas.

El país no puede esperar mas. ¿Le creerá la gente al presidente?/NYT

En la Cámara Baja no queda claro que Pelosi tenga los votos suficientes para aprobar el proyecto de ley que viene del Senado. Hay varios congresistas demócratas que votaron por la ley pero hoy han cambiado de opinión ya que han sido bombardeados con comentarios negativos por sus electores.

Estos legisladores temen ser derrotados en noviembre si dan el si por el actual proyecto de reformas. Pelosi y el presidente harán hasta lo imposible por convencerlos, jalando orejas, presionando, apapachando, haciendo promesas y hasta llamando a los congresistas a que pongan los intereses del país y la historia primero antes que su interés personal. Esto es fácil decirlo pero dificil de aceptarlo para quien pone en juego su puesto en el Congreso.

En el Senado lo que sucederá es que se utilizará la llamada “reconciliación”, que es el procedimiento mediante el cual una ley se pasa por simple mayoría (51 senadores) en lugar de la super mayoría (60) que normalmente se usa cuando es una ley de gran alcance. Los demócratas explican que como sólo es un anexo a la ley principal de reforma es posible pasarla con 51 votos.

Los riesgos por supuesto, son que los republicanos ganen la batalla de la opinión pública y consigan martillar el mensaje de que los demócratas abusaron del poder que tienen en el Congreso y que pasaron una ley impopular. Es claro que el presidente y los líderes demócratas hicieron el cálculo político de que era mejor correr el riesgo de pasar la ley  que no hacer nada y también ser penalizados por los electores por su falta de acción. Sólo el tiempo dirá si el camino optado  por el presidente fue el correcto.


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