Obama: ‘estamos en guerra’ con al-Qaida pero no hay que arrinconarnos y escondernos

7 enero 2010

"Estamos en guerra" con Al-Qaida; no es justificación para traicionar nuestros principios./WP

El Presidente Obama se volvió a dirigir a la nación en referencia al tema del frustrado atentado del joven nigeriano contra un avión estadounidense. En este caso, para dar más detalles de la investigación sobre lo que sabía el gobierno de Estados Unidos, sobre por qué falló el sistema de inteligencia y sobre lo que se hará para en lo posible evitar una situación similar.

Hay varias cosas que llaman la atención sobre lo dicho por Obama, en particular su sinceridad, el de hablar directamente sobre los problemas y deficiencias de las agencias de inteligencia del gobierno y de aceptar responsabilidad como máxima autoridad ejecutiva.

Igual de importante fue el hecho de que Obama dijera públicamente la frase de que el país está en guerra con Al-Qaida. Esto es algo que a muchos les parecera obivio ya que siempre hemos sabido de la amenaza que representa Osama Bin-Laden y compañía.

A otros, tales como los críticos republicanos del presidente, en particular el ex Vice Presidente Dick Cheney, el que Obama nunca aceptara o dijera esta frase significaba que el mandatario no entendía -o no quería entender- la magnitud del problema del terrorismo.

Esperemos que ahora se baje el tono de las críticas -claramente con una motivación política- y se deje que las agencias de inteligencia hagan su trabajo. No se gana nada en términos de mejorar la seguridad de la población con ataques partidistas. Más claro no pudo ser Obama: no sólo dijo lo de que se está en guerra sino que aceptó que la responsabilidad reacae sobre sus hombros.

Hay otro elemento que vale la pena traer a cuento sobre lo dicho por Obama, y es el referido a que no obstante que se está en guerra y que hay mejorar el trabajo de inteligencia y las medidas de precaución en aeropuertos y demás, todo esto no tiene que ser nunca pretexto para negar los principios y tradiciones que marcan a la sociedad estadounidense. O mejor dicho, no se vale utilizar el pretexto de que como hay que combatir a Al-Qaeda hay que suprimir libertades y derechos individuales, torturar y demás cosas que sucedieron luego de los ataques del 9/11.

“Naciones grandes y orgullosas no se arrinconan y se esconden detrás de paredes de desconfianza y sospecha”, dijo Obama.

No entraremos al detalle de lo que pasó con el joven nigeriano antes del fallido atentado ya que lo hemos examindado en anteriores entregas. Hoy simplemente se confirmó lo que se había filtrado a la prensa: la CIA y otras agencias de inteligencia tenían suficiente información para “atar los cabos” y concluir que se planeaba un atentado terrorista. Si los analistas de inteligencia hubiesen atado los cabos, nunca se le hubiera permitido al joven nigeriano abordar el avión con destino a Detroit.

En días como este uno valora la honestidad del presidente Obama. Más allá de si uno está de acuerdo con él o si se es un visceral crítico de sus políticas y de su accionar, hay que preciar el sentido de dignidad, de liderazgo, de modestia incluso en sus palabras. Se metió la pata, se harán las correciones necesarias para en lo posible no vuelva a suceder y en el futuro se pedirá cuenta a los responsables.

En una entrega anterior decíamos que alguien tenía que cargar con las consecuencias políticas del fiasco, en otras palabras, que alguien debía de renunciar o ser despedido de su cargo. Obama se refirió a esto señalando que nadie perderá su puesto ya que el problema fue “sistémico”, es decir no fue responsabilidad de alguien en particular sino de la manera como opera el sistema de recolección, distribución y análisis de inteligencia. Le tomamos la palabra al presidente. Aun más, considerando que él mismo tomo responsabilidad por lo sucedido. Un aplauso a ese sincerarse con el público.


Obama: las agencias de inteligencia no ataron los cabos en lo del fallido atentado al avión

5 enero 2010

La CIA y otras agencias de inteligencia se durmieron./NYT

El Presidente Obama llamó a las cosas por su nombre. En su primera intervención pública desde la Casa Blanca luego de haber regresado de vacaciones en Hawaii, el mandatario criticó a los servicios de inteligencia de Estados Unidos por no haber detectado e impedido el atentado terrorista del joven nigeriano en un avión con destino a Detroit.

Como lo habíamos comentado en una entrega anterior, varias de las agencias de inteligencia del gobierno estadounidense tuvieron desde meses antes del atentado pedazos de información sobre lo que se planeaba en Yemen. El problema fue que nadie ato los cabos para darse cuenta de lo que venía. Hoy Obama calificó esta falla del sistema de seguridad del país como “potencialmente desastrosa”.

Obama habló de estas piezas de información, llamandolas “banderas rojas” que debieron haber encendido las alarmas de los analistas de inteligencia. Entre ellas, el que el joven Abdulmutallaba había viajado a Yemen y se había integrado a grupos extremistas. Lo mismo que al-Qaeda en la Peninsula Arabica -grupo socio del al-Qaeda de Bin Laden- preparaba ataques contra objetivos en los Estados Unidos mismos.

Por reportes de prensa sabemos que se supo de estos ataques hace varios meses luego de que la Agencia Nacional de Inteligencia interceptó conversaciones telefónicas en las que gente de Al-Qaeda en Yemen hablaba de un atentado que se preparaba con un nigeriano como protagonista.

Lo de que el joven estaba en Yemen vinculado a gente radical lo supo la CIA cuando el propio padre del joven fue ante las autoridades de Nigeria y luego ante la embajada estadounidense en la capital nigeriana, para informarles que su hijo había desaparecido en Yemen y que él temía que anduviera metido en actividades violentas.

No se necesita ser demasiado astuto o experto en inteligencia para atar los cabos y darse cuenta que si se juntaban las dos informaciones se hubiese concluido que algo grave había en torno al joven nigeriano y que era necesario poner su nombre en una de las listas de gente vinculado al terrorismo. Listas por las cuales a alguien se le dificulta o se le niega el subirse a un avión con destino a Estados Unidos.

“Nuestra comunidad de inteligencia falló al no conectar los puntos”, señaló Obama. “Esto no fue una falla de recolección de inteligencia” sino “una falla para integrar y entender la inteligencia que ya se tenía”.

Esta “comunidad de inteligencia” o “agencias de inteligencia” de que tanto se habla son nada menos que 16 agencias con miles de agentes y analistas y presupuestos de miles de millones de dólares. La mítica CIA es apenas una de estas tantas agencias. Por una reorganización que se hizo después de los ataques de 9/11 estas agencias son coordinadas por el Director Nacional de Inteligencia, el que en teoría está por encima del director de la CIA.

Satisface que Obama se de golpes de pecho y sin pelos en la lengua acepte que la comunidad de inteligencia simple y sencillamente fallóo. Por supuesto, algo hay que hacer para en lo posible evitar que esto se repita. En lugar de más registros en los aeropuertos y varios otras medidas que pareciera no tienen sentido o son cuestionables como la de registrar más a gente de ciertos paises, mejor sería que esa comunidad de inteligencia fuera llamada al orden.

Y una cosa más: como en una verdadera democracia, tienen que haber responsables políticos por la falla. No es suficiente conque Obama acepte responsabilidad. Alguien tiene que renunciar entre sus subalternos.


Obama sobre el fallido atentado en el avión: hay peligro sí, pero no seamos presas del miedo

28 diciembre 2009

Alertas sin caer en el vigilantismo./Reuters

Hay dos cosas que llaman la atención de lo dicho por el Presidente Barack Obama sobre el fallido atentado del joven nigeriano de hacer explotar el avión con 290 pasajeros.

Según el presidente, quien habló el lunes por primera vez en público desde el viernes que se sucedieron los hechos, no debemos de ser presas del miedo. Y que aun cuando debemos de estar vigilantes ante cualquier movimiento sospechoso, debemos de tener confianza en el trabajo de las autoridades.

Obama dijo muchas cosas más, entre ellas por supuesto el de que se investigará, se buscará y eventualmente se castigará con todo el peso de la justicia a los responsables del atentado. Esto de era esperarse y lo único que sorprende es porque se tanto en decirlo (oficialmente porque está de vacaciones en Hawai).

Pongo la atención en estos dos elementos de lo dicho por Obama debido a que tocan un terreno peligroso en lo que a nuestro accionar diario se refiere. Lo del miedo es algo que fue común durante la Administración Bush.

Cada vez que pasaba algo que parecía -o en efecto era- un atentado terrorista se hacían sonar las alarmas de manera espectacular creando entre la población una sensación de inseguridad y miedo. Y bien sabemos que un ser humano o una sociedad actuando bajo el miedo fácilmente pueden caer en conductas que normalmente no se darían. Esto explica un tanto el porque la gente aceptó sin mayores protestas muchas de las medidas de la Administración Bush, como los interrogatorios extremos -tortura en español simple- o el mantener a alguien por años en la cárcel sin llevarlo a juicio.

Agravando las cosas, hay ahora otro factor que complica aun más esto del miedo. Y es lo sucedido en los momentos en que el nigeriano trató de hacer funcionar el explosivo que llevaba en su cuerpo. Instantes después de que había intentado detonar la explosión y que salían llamas de su cuerpo o asiento un pasajero se lanzo encima de él. Según muchos reportes noticiosos fue gracias a la acción de este pasajero que se evitó la explosión.

Umar Farouk Abdulmutallab

Más alla de los detalles y de si el pasajero intervino ya cuando había pasado el peligro o no, el punto es que mucha de la discusión pública ahora es sobre en qué medida el ciudadano de apie debe de estar alerta y listo a intervenir en una situación sospechosa.

En una frase, en qué medida estamos todos dispuestos a convertirnos en “rambos” o “cowboys” cada vez que veamos a alguien diferente, con barba, de color de la piel negra, café o lo que sea, o que va al baño durante el vuelo y no regresa rápidamente a su asiento.

Es a esto a lo que se refería el presidente cuando dice que nos “mantengamos vigilantes” pero que al mismo tiempo tengamos “confianza en las autoridades”. La combinación de una sociedad impregnada de miedo con la idea de que se anda en una cazería contra todo aquel que muestre una conducta diferente es un coctél potencialmente explosivo.

Nosotros los latinos en particular no deberíamos de caer en esta mezcla de miedo y vigilantismo. Así como muchos ven con sospecha al que es o parece árabe y/o musulmán -hay musulmanes que no son árabes-, igualmente muchos otros ven al latino con desconfianza. No hagamos a otros lo que no quisieramos para nosotros mismos.


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